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Cuando comprar una bombacha es un problema: falta de talles, mala calidad e hipersexualización

Si repasamos la historia, la bombacha es una prenda que se les arrebató a los hombres. Desde el siglo XVI los varones las usaban como esa vestimenta que le daba libertad en sus movimientos. Las mujeres imitaron la prenda sumándole adornos y un corte personalizado que llevó varios años en ser modificado al extremo y reducir su tamaño a casi inexistente, como son las popularmente llamadas ‘hilo dental’. 

Falta de talles y mala calidad.

Pantaletas, bragas, vedetina, tanga o culotte. Los modelos varían y su modificación corresponde a los cambios en la sexualidad y el peso del sistema patriarcal que hasta intenta convencernos sobre cómo debe ser. El problema aparece cuando los talles no corresponden a las mujeres, travestis o trans que desean utilizarlas. 

Caminar por Once o por Flores en búsqueda de bombachas es una aventura que puede resultar un reto. Hay quienes compran en cantidad fuera del país en algún viaje ocasional para tener stock y otrxs las cuidan como tesoros. 

“Comprar bombachas puede ser molesto. Cada vez la calidad es peor. Hay amigas que tienen rituales de hervirla y guardar las mejores para los fines de semana. Otras amigas llegaron a comprarse bóxer porque eran más baratos que las bombachas xxxl”, opina Jimena Rodríguez, una consumidora fanática de las vedetinas.

“Las baratas son de mala calidad y las de marcas reconocidas resultan ser caras. No hay término medio en los modelos, o son muy chiquitas o son enormes, como una trusas color beige. Las clientas se molestan pero son las medidas que manejamos”, aseguró una empleada de un local de lencería. Desde 150 pesos se pueden encontrar las tangas básicas pero las de mejor calidad rondan en los 250. Con suerte una buena promo pack puede ser salvadora pero luego cuidado con el lavarropas, pocas pasan esa prueba.

Este triángulo de tela pasó a ser un objeto que respondía a lo deseable del ojo masculino a una prenda complicada para conseguir. “Una vez que encontrás una marca y un modelo tenés que comprar varias y guardarlas. Gracias a emprendedores que se dedican a esto se puede lograr una mejoría en el tema pero no todos logran acceder a esa información”, añadió.

El cambio en las libertades y reclamos sociales por derribar las imposiciones en los cuerpos iniciaron, desde hace unos años, un cambio en alza pero que continúa siendo una lucha activa. 

Belén Alcaraz: “Hay que tener determinadas medidas para acceder a un buen conjunto”.

“Toda la vida fui gorda, no tengo problemas de salud, mi cuerpo es así. Bajé de peso pero igual soy de caderas anchas. Y sólo por eso se me dificulta encontrar lencería de mi talle, pareciendo que si una no tiene las caderas del talle que venden está mal, que hay que tener determinadas medidas para acceder a un buen conjunto, y no sólo en buena calidad, sino que sea lindo y me haga sentir bien y cómoda. La excusa es que sale caro o que no somos dignas, pero hay emprendedoras, hay gente que trabaja en todos los talles, son los menos pero están. Por ahora es difícil, hay que salir a buscar; a veces conformarse con lo que una encuentra, otras se puede elegir aunque no la mayoría del tiempo”, reflexiona Belén Alcaraz, psicóloga y modelo plus size. 

En contexto a su testimonio, Elle Van Tok es una de las marcas de lencería diseñada por Maru Arabéhéty que trabaja en la confección y una tabla de talles acorde a la mujer real de toda edad y tipo de cuerpo. Pero no solo pensó en las mujeres. Los modelos están pensados sin género binario, sin cobrar un extra hacen los modelos a medida en caso de que no cuenten con el talle de la consumidora. “Queremos integrar a todas y evitar malestares y discriminación”, le explica a BigBang, la diseñadora. Los talles van del 1 a 5 (es decir, hasta 125 centímetros del busto y 130 de cadera), sino que también se pueden pedir mixtos y combinables sin costo extra en caso de que busto y cadera no coincidan con las medidas preestablecidas”, explicó.

Talles para todas.

“Al estar abiertos a la inclusión, se dan situaciones delicadas relacionadas con la manera en la que la corporalidad afecta a las mujeres, ya sea por el rechazo de los demás, la violencia de comentarios que se pueden llegar a recibir y, por otro lado, por cómo el sistema comercial las excluye”.

Los modelos de Malitas Perras.

En ésta misma línea también la marca Malitas Perras ofrece todo tipo de prendas para mujeres plus size. Su tabla de talles comienza en el 44 y llega al 70, tomando como base las medidas de pantalón. Y en talle de corpiño, desde talle 100 al 140. “Nunca entendí porque no había lencería para mujeres reales, distintas a las que salían en publicidades y revistas. Mi concepción de mujer siempre fue con curvas”, afirma Julia Agüero creadora de la firma.

Bombachitas pensadas para mujeres travestis trans

“El objetivo es cuidar, proteger y contener. Nana no vende fantasía, vende solución. El público es todes; travestis, trans, varon, mujer, drags, queers, no binaries, etc. No distingue género y nace por cubrir una necesidad de tener una prenda acorde a los cuerpos disidentes”, afirma Valeria Licciardi, creadora de la línea de tangas confeccionadas con tela spandex, lo que logra adaptarse a cualquier cuerpo sin lastimarlo ni apretarlo. Vienen en muchos colores y su packaging es sustentable. 

“Claramente eso que vino con nosotros y que tenemos que cuidar y contener cuando usamos jeans o polleras o short. No está pensada para ocultar nada ni convertir en mujer a nadie que la use. Cada una le da su uso que desee”, remarcó. 

El emprendimiento nació hace dos años la lanzó al mercado y hoy incluso funciona como salida laboral. “Nana también suma revendedoras de distintas partes del país que distribuyen la prenda comprando un pack y comercializándolo. Esa es otra lucha que llevo adelante para reclamar por el cupo laboral trans”, sumó. 

La polémica frase estampada en una bombacha que usa una nena de 4 años 

Otro problema existente es que la ropa interior infantil cuenta con contenido no apropiado para un menor. Las bombachas también imitan los modelos de adultos, como ocurre con el resto de la ropa. Recientemente, una mujer viralizó en las redes su queja luego de ver lo que decía la bombacha que le compró a su hija de 4 años. La compra la realizó en el mismo negocio donde compró los uniformes escolares para sus hijas. 

La bombacha contenía una estampado con una frase en inglés que decía “Im melting for you”, que quiere decir en castellano “Me derrito por vos”. De inmediato la madre de la menor tomó una foto de la bombacha para compartirlo en las redes sociales. “Hablame de hipersexualización de la infancia”, expresó la mujer con indignación.

La imagen de la bombacha.


“Hace unos días fui a comprar los uniformes escolares de mis hijas y, estando en el negocio, les compré bombachitas a las dos. Las dejé elegir a ellas para que el momento de la fila fuera menos tedioso y nos volvimos a casa”, comenzó su relato en Facebook.

Indignada, la madre de la pequeña expresó: “Después de lavar todo, voy a ponerle a mi hija de 4 AÑOS la bombacha elegida y casi me da un infarto. IM MELTING FOR YOU, dice la bombacha. Me derrito por vos, acusa la bombacha. Esto es macabro”.

Además, escrachó a la marca de la bombacha: “Hablame de hipersexualización de la infancia, Elemento. Deberían mandar a alguien a sacar esta perversidad de todos los locales que vendan sus, supuestamente, infantiles bombachas. Ojalá esto se comparta mucho porque realmente me parece gravísimo”.

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