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¿Cómo fueron las elecciones en Río Negro desde 1983 hasta el 2019?

La provincia de Río Negro desde el retorno de la democracia en 1983 observó una doble excepcionalidad en el concierto nacional: ser el único distrito en el que laUnión Cívica Radical ha gobernado en forma ininterrumpida durante veintiocho años y la provincia donde el peronismo no fue gobierno hasta 2011.

Osvaldo Álvarez Guerrero, durante el retorno democrático en 1983; Horacio Massaccesi, con dos períodos de gobierno, desde 1987 a 1995; Pablo Verani, también electo en dos oportunidades y Miguel Saiz, también durante dos mandatos, completaron un período de 28 años en el gobierno en Río Negro, único caso provincial donde la UCR se mantuvo tantos años en el poder.

Solo es posible comprender una campaña electoral y el significado de cada uno de los componentes que se establecen a partir de conocer su contexto, asumiendo que no todas son iguales y que esta variable es muy importante al momento de estudiar el mapa electoral.

Las campañas electorales rionegrinas muestran diversas particularidades de acuerdo al contexto: en los años ochenta con el triunfo de Alfonsín obtienen victorias los candidatos radicales, luego con diversas políticas de alianzas se sostienen en el poder.

Río Negro ingresa entre las provincias con mayor cantidad de reelecciones, Alberto Weretilneck se transforma en el cuarto gobernador que logra ser reelecto, después de Horacio Massaccesi, en 1991; Pablo Verani, en 1999 y Miguel Saiz en 2007.

Según el politólogo Ismael Crespo Martínez para los partidos políticos las campañas electorales son los períodos en los que se ponen en práctica una serie de estrategias encaminadas a maximizar sus posibles beneficios electorales, por ello durante el período de campaña se produce una intensificación de las actividades organizativas que los partidos desarrollan para tratar de hacerse con el poder político.

Este autor menciona que la función más relevante que deben cumplir las campañas electorales es formar parte del proceso de legitimación del sistema político a través de la realización del acto ritual legitimador por antonomasia de la democracia: las elecciones.

En la campaña electoral es donde los candidatos se disputan los votantes que determinarán al ganador de la elección. Una campaña electoral es un conjunto de acciones de comunicación destinadas a influir en los públicos en cuanto a sus creencias o comportamientos políticos, con el propósito de orientar su voto en unas elecciones.

La transición democrática en Río Negro

En octubre de 1983 se enfrentaban el radical Osvaldo Álvarez Guerrero y el histórico dirigente peronista y ex gobernador, Mario Franco. Si bien este último tenía a su favor las previsiones electorales, el efecto arrastre de las presidenciales ganadas por Raúl Alfonsín inclinó la balanza en favor del candidato radical.

Haciendo eje con el discurso de su candidato presidencial los candidatos radicales de cada una de las provincias se sostenían en su caudillo, para nacionalizar fuertemente la campaña.

Las elecciones de 1987 son recordadas como aquellas en las cuales el peronismo retomó su condición de partido mayoritario luego de las derrotas de 1983 y 1985. El gobierno unificó la fecha de las elecciones en todo el país manteniendo una práctica común en nuestro territorio de votar en el mismo día para todos los cargos, esa sería la última vez que se votaría en un mismo turno para todos los cargos. Alfonsín sería derrotado en la provincia de Buenos Aires, la más importante del país en cuanto a número de electores.

El triunfo del PJ encuentra entre sus explicaciones el desgaste del gobierno después de cuatro años de gestión y una situación económica financiera muy desfavorable.

Horacio Masaccesi

El peronismo rionegrino, que había ido en un frente junto a otros partidos, llevó adelante una campaña en la seguridad de que ganaban, algo similar a lo que les ocurrió en 1983. Aquella campaña de 1987 en Río Negro tuvo varias características que la hicieron diferente, por un lado el contexto de crisis económica del gobierno nacional, el retorno del peronismo como vencedor en elecciones generales, algunos recursos de campaña novedosos y el proyecto de traslado de la capital a la ciudad de Viedma.

El candidato a gobernador del radicalismo hablaba de la integración provincial, del proyecto de traslado de la capital, de la identidad rionegrina y de la postergación histórica de la línea sur. En su discurso de asunción del 10 de diciembre de 1987 Massaccesi formulaba el “Proyecto Rionegrino” y hablaba del slogan que había signado su campaña electoral: “Soñar y Hacer”.

Después de aquella noticia que hizo trascender a la provincia y el nombre de la capital rionegrina no sólo por todo el país sino por el mundo llegaría otro suceso que involucraría al gobernador rionegrino sobre el final de su mandato y le proporcionaría el camino a un nuevo período de gobierno: el asalto al Tesoro Regional de General Roca lo haría famoso como el Robin Hood de la Patagonia.

Durante el mes de julio de 1991 el entonces gobernador provincial Horacio Massaccesi ingresaba a la sucursal del Banco Provincia de Río Negro de la localidad de General Roca, en pleno centro de aquella ciudad en compañía de todo su gabinete y retiraba de allí del Tesoro Regional del Banco Central de esa la sucursal la suma de 16 millones de dólares/pesos (ya regía en nuestro país la convertibilidad entre el peso argentino y el dólar norteamericano) para pagar los sueldos de los empleados provinciales.

Treinta y cinco días después Massaccesi era reelegido gobernador por un nuevo período, más allá de la campaña electoral el hecho del asalto al Tesoro Regional definió la elección casi un mes antes de llevarse a cabo.

Un radicalismo provincial

Pablo Verani

Pablo Verani continuaría el camino marcado por su antecesor, primero en 1995 ganaría una difícil elección por poco más de 600 votos y en cuatro años después repetiría el triunfo aunque por un margen más amplio.

Los gobiernos de Verani tuvieron un marcado sesgo personalista, según explica el docente e investigador Francisco Camino Vela durante sus gobiernos y los de Miguel Saiz, se aprovecharon las estrategias localistas y se construyeron procesos de territorialización de la política que generaron la diferenciación de los sistemas políticos nacionales y provinciales.

Miguel Saiz (derecha)

En las elecciones del año 2003 la Unión Cívica Radical en el gobierno de la provincia de Río Negro enfrentó una elección difícil debido a la caída del gobierno nacional de la Alianza en el 2001. Por ello buscó despegarse de su estructura nacional y llevar adelante la elección como un partido netamente provincial. En 2007 su provincialización es aún más profunda dado que realizó una alianza estratégica con el principal rival a nivel nacional, Néstor Kirchner, obviando las decisiones orgánicas de la estructura nacional.

El retorno del peronismo al poder

Carlos Soria

En el año 2011 el peronismo acuerda la unidad de los distintos sectores para lograr el triunfo. En aquella campaña electoral de Carlos Soria y en las legislativas que encabezaban Miguel Pichetto y María Emilia Soria en 2013 hubo mayor coherencia en la estrategia de campaña.

En el primer caso, con un eje en las palabras cambio-acción que se sostuvieron desde el inicio al final de la campaña y se transformaron en los conceptos-eje de la misma, siguiendo una línea de coherencia entre la publicidad gráfica, la audiovisual y lo discursivo del candidato del Frente para la Victoria. Similar a lo ocurrido dos años después durante la campaña para diputados y senadores, donde Pichetto encabezaba el tramo para senadores y María Emilia Soria la boleta de diputados nacionales.

Allí se estableció la campaña haciendo eje en dos o tres ideas fuerza tal como lo marcan los manuales de comunicación política, el slogan en aquella oportunidad y que aún puede observarse en algunas pintadas por la ruta nacional 22 fue “Pichetto es Río Negro”.

La Provincialización: Juntos Somos Río Negro

Alberto Weretilneck

En el año 2015 el triunfo de Alberto Weretilneck se sustentó en algunas de las estrategias utilizadas por el radicalismo tales como la provincialización de su agrupación, el desdoblamiento de elecciones en algunos municipios separados de la elección provincial y la política de alianzas.

La creación del partido político Juntos Somos Río Negro fue en esa dirección. Siempre sustentado sobre la figura de Alberto Weretilneck como lo demostró la actual estrategia electoral (“no hay plan B”) donde se dice que el único candidato es el gobernador. Es el claro ejemplo de que un partido político ya no es una herramienta indispensable para construir un proyecto electoral.

De ahora en más tendrá el desafío no solamente de ganar la actual contienda trazada en una batalla que fue más judicial que electoral, sino de continuar el proyecto de partido político que habla de federalismo y de sostener los ideales provinciales por sobre la Nación, queriendo parecerse a su vecino, el imbatible Movimiento Popular Neuquino.


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