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“Corgasmos”: la forma de alcanzar orgasmos al hacer ejercicios

Todo comenzó en marzo de 2007, cuando un artículo publicado en Men’s Health le dio por primera vez un nombre a esa situación que muchas mujeres habían experimentado en el gimnasio mientras practicaban ejercicio. Se trataba del “coregasm” (una mezcla de “core”, “núcleo”, pero también “abdomen” y “orgasmo”), es decir, el clímax que se obtiene de manera espontánea practicando determinados ejercicios físicos y no mediante la estimulación de la pareja o la autosatisfacción.

La cosa se puso “seria”, cuando la ciencia le dio crédito un tiempo después. Fue cuando una edición especial de la revista “Sexual and Relationship Therapy” publicó un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Indiana para confirmar que, efectivamente, es posible alcanzar el clímax haciendo ejercicio, y que esto es más frecuente de lo que pensamos, sólo que no es demasiado confesable.

De las 530 mujeres que participaron en el estudio, 124 admitieron haber llegado al orgasmo en el gimnasio haciendo yoga, en la bicicleta, levantando pesos o corriendo, e incluso alrededor de unas 50 reconocían que caminar a paso muy ligero les permitía excitarse.

Pierde peso y siente placer al mismo tiempo

Según el estudio es relativamente habitual que la estimulación de los músculos abdominales provoquen el clímax en algunas mujeres. Uno de los principales causantes es la máquina del gimnasio conocida como la Silla Capitán, y que permite alzar las piernas en un ángulo de noventa grados mientras nos sujetamos con los brazos.

La Silla Capitán es una de las máquinas que generan orgasmos.

Lo que provoca este movimiento es la contracción de los músculos del suelo pélvico, los mismos que participan durante un orgasmo convencional, quizá junto a cierta estimulación del clítoris. Por eso, las mujeres que suelen alcanzar con una mayor frecuencia esta clase de clímax son las que se encuentran en un mejor estado de forma y, sobre todo, con un suelo pélvico más fuerte. Esto se puede obtener a través de los conocidos como ejercicios Kegel, que practican las embarazadas para evitar las pérdidas de orina y facilitar el parto, y que consisten en mantener la contracción de los músculos pélvicos todo el tiempo que sea posible.

Pero no sólo las mujeres pueden llegar al orgasmo a través del ejercicio gimnástico, parece ser. Muchos hombres también reportan haber experimentado un clímax en dicha situación. Si en el caso de las mujeres el abdomen es el principal responsable de este placer inesperado, en los hombres es probable que este se alcance gracias a la estimulación de la próstata, como sugiere el kinesólogo y entrenador Bret Contreras.

Los ejercicios del placer

Abdominales: Lo más sencillo y quizá lo más efectivo. Consiste básicamente en tumbarse en la colchoneta y, con las piernas cruzadas (es importante que las extremidades inferiores se encuentren tensadas), incorporarnos. En algunos casos, explican las afortunadas corgásmicas, viene bien poner un cojín en las lumbares para ayudar a que los músculos se contraigan.

Levantamiento de piernas: Ya sea en la excitante Silla Capitán o tumbados en el suelo, levantar las piernas es el gesto que con mayor frecuencia conduce a estos orgasmos espontáneos, especialmente si las mantenemos juntas para que aumente el roce. Una alternativa a alzar las piernas hasta los 90 grados es, si nos encontramos en buena forma, trazar círculos con ellas mientras colgamos de una barra. Si por el contrario, el ejercicio no es lo nuestro podemos probar levantando una pierna cada vez.

Alzamiento de pierna mientras colgamos de la barra: Debemos agarrarnos de una barra horizontal, de forma que nuestros brazos se encuentren perpendiculares al suelo. Entonces, alzamos las piernas, que han de permanecer completamente rectas, hasta que formen un ángulo de 90 grados con nuestro torso.

Flexiones con balón medicinal: Este instrumento puede ayudarnos a aumentar la intensidad del ejercicio, sobre todo cuando nos encontramos cabeza abajo, tumbados en una banca con 45 grados de inclinación. Debemos subir agarrados a la pelota y liberarlo mientras ascendemos y retenerlo mientras nos reclinamos. En este ejercicio, la flexión de las piernas tensionadas es esencial.

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