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Caso Solano: bajan a un exminero de Beltrán al fondo del jagüel

Pasado el mediodía de ayer, el juez de garantías, Roberto Gaviña, habilitó -ante los inconvenientes que tenía la empresa para poder perforar- que un hombre bajara hasta el fondo del jagüel donde se buscan restos de Daniel Solano, desaparecido desde 2011 en Choele Choel.

La decisión la venía barajando la querella desde el sábado por la noche, ya que habían hecho contacto con Rafael Tufiño de 40 años de edad, asentado en la ciudad de Luis Beltrán desde hace 10, y que trabajó como minero durante mucho tiempo.

El descenso se produjo cerca de las 14, y anoche al cierre de esta edición se intentó realizar una nueva bajada, pero algunos factores hicieron que la nueva acción se repita hoy temprano por la mañana.

Tufiño, oriundo de Orán, provincia de Salta, llegó a la zona hace 10 años y se desempeña como trabajador rural y juez de línea en partidos de la liga Avellaneda de Fútbol.

Durante la bajada, el hombre no tuvo miedo. Sujetado a un sillín y colgando de gruesos cables de acero, Tufiño logró llegar hasta el fondo, poco más de 50 metros, donde registro que había distintos materiales metálicos y de construcción, como ladrillos y cemento, que han impedido que la campana pueda ingresar a levantar material. El ex minero, que bajó con todas las medidas de seguridad necesarias, intentara hoy poder comenzar a sacar el material que se encuentra en el pozo. El abogado Sergio Heredia sostuvo que le plantearon poder bajar a alguien al juez, quien no tuvo inconvenientes.

Al hablar con este medio, Tufiño indicó “decidí bajar, porque ya trabaje en mineras. Trabaje en lugares de hasta 1.800 metros bajo tierra. Y le dije a Sergio (Heredia) si necesitaba una mano para bajar y anoche me llamó, y me dijeron que se estaba esperando la orden del juez.”

“Vi ladrillos, un montón de mugre, fierros, ladrillones. No tuve temor, sólo con los fierros. Pero después baje sin problemas” señaló. La maniobra de descenso del hombre demandó más de una hora.

“Este pozo tiene algo negativo” dijo una de las tantas vecinas que se acercó hasta el Jagüel, distante a 26 kilómetros de la ciudad de Choele Choel. El profundo pozo, excavado en medio de la meseta patagónica, ha presentado desde el jueves pasado, día que comenzó la pericia, una serie de dificultades que impiden la extracción de su contenido para ser analizado. La querella pidió la medida pericial hace más de dos años y medio, es por eso que al denunciar su adulteración también se han escuchado fuertes críticas hacia el Poder Judicial por no preservar el lugar durante todo ese tiempo.

Ayer, en la cuarta jornada, la empresa que realiza el vaciamiento se topó con lo que se ha especulado puede ser una suerte de chapa de importantes dimensiones que impide que la campana, con la que se levantarían las muestras, pueda seguir trabajando.

Andrés Ayala, gerente de la empresa que trabaja en el lugar, mostró en el aparato de más de 1,5 de largo, mismo diámetro y unos 450 kilos de peso, las marcas dejadas en los dientes metálicos producidas por el roce con el metal. “Están como si hubiesen sido limados y hasta algunos dientes están doblados” sostuvo la fuente consultada. La maquinaria en el extremo tiene todo su contorno plagado de dientes de metal que, al girar, remueve y eleva todo tipo de residuo que hubiese en el pozo.

Pero hasta ayer, todo fue inútil. Han pasado cuatro días y desde el fondo del pozo se han sacado apenas algunos alambres retorcidos.

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