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Crisis de pareja: ¿culpa de las neuronas?

Las neuronas espejo son las que “garantizan que, sin darnos cuenta, tendamos a imitar los deseos de los demás”. Esto genera interferencias en materia amorosa “muy interesantes científicamente pero muy dolorosas humanamente”, afirma Iñaki Piñuel, doctor en psicología, psicoterapeuta, investigador y divulgador, que desde hace treinta años trabaja con víctimas de acoso, mobbing, bullying y de relaciones con psicópatas integrados.­

En su último libro, `Las 5 trampas del amor. Por qué fracasan las relaciones y cómo evitarlo’ (Ed. El Ateneo) el especialista español brinda una guía para sobrevivir a las crisis de pareja recurrentes, en base a “uno de los descubrimientos más modernos”: el funcionamiento de las neuronas espejo, investigado por el antropólogo francés René Girard.­

Piñuel explica que el funcionamiento de una parte de nuestro cerebro denominado “tercer cerebro”, cerebro mimético o sistema espejo, será el que nos lleve a imitar y aprender conductas por imitación.­

Comportamientos como que a uno le terminen gustando las mismas personas que a sus mejores amigos (es decir, sus modelos miméticos), los cuales condenan a los triángulos amorosos, responden a estas dinámicas imitativas de las que habla Piñuel.­

Vivir la experiencia del amor desde un cerebro emocional “nos encadenará al más absoluto fracaso e infelicidad”, advierte.­

MITOS DEL AMOR­

Las cinco trampas del amor se corresponden con los cinco grandes problemas que llevan y abocan a las relaciones humanas “a terminar con un enorme sufrimiento para ambas partes”.­

Triángulos amorosos, amores imposibles o prohibidos… Los patrones que a continuación se mencionan abundan en la literatura universal. De Don Juan o Mesalina, el Otelo de Shakespeare, o el eterno marido de Dostoievski. Todos ellos con el amor como el mayor de los sufrimientos pasionales por bandera.­

Primera trampa: El robanovias­

Estar bajo esta trampa implica que a la víctima le resulten irresistiblemente atractivas las parejas de sus amigos más cercanos. En realidad, quien cae en este entrampamiento amoroso no se siente verdaderamente enamorado, sino que está bajo el efecto mimético de copiar lo que otro ha deseado primero.­

Segunda trampa: El curioso impertinente o eterno marido­

Consiste en el deseo de ser deseado por los demás. Para ello, sus relaciones deben provocar la envidia de los demás, para lo cual procurarán airear lo maravillosas y perfectas que son sus parejas. El problema surge cuando aparece un elevado número de contrincantes y surgen los celos que ellos mismos se han encargado de generar.­

Tercera trampa: La misión imposible, donjuanes y mesalinas­

Quien se siente aquejado por esta trampa se verá incentivado por aquella persona que más se le resista y se le muestre más imposible, lejana o inalcanzable. Sin embargo, acabarán destruyéndose puesto que necesitarán ir incrementando el nivel de exigencia para reforzar su autoestima.­

Cuarta trampa: La coqueta o el chico malo­

En este caso la trampa radica en que la víctima se siente atraída por aquellas personas que se presentan distantes y lejanas. Esas personas, conocedoras del mecanismo mimético, tenderán a “desearse a sí mismos de un modo intenso y exclusivo” para inducir en el otro la imitación. Se activará la copia de ese deseo por parte de la víctima.­

Quinta trampa: El mártir del amor­

Esta trampa radica en confundir ser “necesitado” por la pareja con ser “amado” por ella. La víctima, ingenua y bonachona, será usada por el otro como un mero objeto destinado a su egoísta servicio. El mártir del amor terminará por autoanularse en su labor de dedicación y servicio hacia su pareja porque “necesita que le necesite”.­

CÓMO ESCAPAR­

* Renunciar a la ficción romántica de seguir convirtiendo las piedras en panes. Esto es, reconocer que la conversión de una persona en objeto de nuestro enamoramiento no tiene nada de mágico ni esotérico, sino que “procede de la transformación mimética de piedras en panes”.­

* Renunciar a la búsqueda de nuevos triángulos amorosos para “reavivar el fuego”. Es decir, rechazar toda idea de buscar nuevas conquistas amorosas cuando ya se está en una relación. El proceso de consumir nuevos “objetos amorosos” terminará transformándose en un infierno. Tender a la acumulación responde más a la rivalidad por los objetos que “otros desean”.­

* Renunciar a la fascinación romántica por el obstáculo. Reconocer que los obstáculos son muros que nos creamos nosotros mismos para “mantener viva la ilusión de la pasión romántica”. No es cierto que la verdadera pasión amorosa tenga que tener ligada ningún tipo de dolor ni que a mayor incomprensión o prohibición por un amor, mayor vaya a ser su intensidad pasional.­

* Renunciar al narcisismo y a la seducción para enganchar a los demás. Rehuir de tratar de posicionarse ante los demás como un “modelo de admiración” y tratar de seducirles para convertirles en admiradores. De lo contrario el narcisista resultará atrapado en un círculo creado por él mismo.­

*
Renunciar al masoquismo y a “adorar para ser adorados” por el otro. Renunciar a hacer cualquier cosa con tal de ser amados por el otro.­


SALIR DE LA PARANOIA­

En los últimos capítulos del libro, Piñuel sintetiza las claves para caminar por la senda de la felicidad en las relaciones amorosas. Para ello, las parejas han de dar el paso de vivir desde la desconfianza (paranoia) a la confianza y el cuidado del otro (metanoia). ­

Siguiendo sus conclusiones, entre otros aspectos, deben tenerse en cuenta los siguientes consejos:­

* El amor verdadero no puede inducirse o comprarse.­

*
Tampoco es cierto que estar junto a otra persona sea condición necesaria para ser plenos y felices. Es falso que necesitemos encontrar a nuestra “media naranja” para ser felices. Estar en una relación de pareja no es una necesidad biológica, sino que responde a una cuestión de voluntad.­

* El amor debe responder al comportamiento de nuestro cerebro más racional. Dejarnos llevar por lo emocional nos conducirá a ser incapaces de eludir las trampas amorosas. El auténtico amor es asunto de la razón y no de la emoción.­

*Además, ese amor racional debe de llevar a que la pareja se cuide mutuamente, sin llegar a rivalizar jamás entre sí.­

*
Para amar de una forma saludable, es importante contar con una autoestima auténtica.­

A partir del conocimiento de los patrones de comportamientos relacionales que describe este libro, el lector será capaz de “deconstruir las trampas y construir desde la racionalidad la verdadera experiencia de amor”.­

En definitiva, lo fundamental para conseguir sortear cualquiera de estas trampas del amor es tomar conciencia y distancia del mecanismo mimético y trasformar una “ficción romántica” en la realidad.­

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