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El diálogo de Atahualpa Yupanqui y Juan D. Perón en el exilio.

La invisibilidad de pueblos y comunidades americanos no es de ahora, se ha manifestado desde el instante mismo de la invasión, colonización y exterminio. Uno de esos sucesos ocultos por la “historia oficial” es el denominado “Malón de la Paz” que vio la luz gracias al magnífico trabajo del psicólogo e investigador Marcelo Valko1. Allí se relata con irrefutable documentación, los 2000 km recorridos a pie por alrededor de 200 Kollas desde Abra Pampa hasta la Casa Rosada, para reclamar ante el mismísimo Juan D. Perón (electo en elecciones presidenciales de febrero de 1946) la devolución de sus tierras usurpadas por terratenientes explotadores. Luego de 81 días de marcha, cosechando adhesiones desde todos los sectores, no solo visibilizó la explotación, castigo, esclavitud de esa comunidad, sino también de innumerables comunidades indígenas de Argentina, y su violento final.
Una vez entregado a Perón el petitorio los Kollas fueron alojados en el tristemente célebre Hotel de Inmigrantes, allí fueron confinados y una vez más invisibilizados. Habían pasado 23 días de su llegada y la gran ciudad ya ni los recordaba, la madrugada del 29 de agosto de 1946 tropas de la infantería de policía y de marinería, irrumpieron en las habitaciones del hotel; los Kollas, golpeados, arrastrados, empujados fueron introducidos contra su voluntad en dos vagones de cargas, para ser deportados a sus lugares de origen.
De las innumerables adhesiones recibidas a lo largo de aquella marcha se destaca del poeta y cantor Atahualpa Yupanqui, quien había tomado contacto por primera vez con los caminantes en Tucumán. Enterado del trato y el destierro dado a los Kollas hizo suyo ese reclamo y se propuso no dejar que el grito de justicia desaparezca. En el periódico “La Hora” del partido comunista, Atahualpa publicó un extenso texto testimonial: ¡Hermano Kolla! Te lo advertí…comienza el testimonio “…te vi pasar por los caminos del Tucumán, saludé tu esfuerzo con mi mayor alarido, nuestros ponchos conversaron sobre cosas comunes” (…)” y culmina “… para comprar tu alegría con moneda justa, para que brote la dicha sobre la tierra parda, para borrar las lágrimas del llanto:¡está mi corazón, Hermano Kolla! A raíz de esta nota y su afiliación al partido Comunista, Yupanqui fue incluido en las listas negras, sus actuaciones, sus canciones fueron prohibidas. Fue encarcelado y finalmente tuvo que exiliarse.
Cuando Perón sufrió en carne propia el exilio, ya en Europa asistió a un recital de Atahualpa, luego se acercó a saludar al camarín. “conversando luego con Eulogio Fredes, Atahualpa relató aquel curioso encuentro de dos argentinos desterrados” (Valko Marcelo, “El Malón de la Paz” pag 159):
Le hablé primero, le dije:
Que feo que es el desarraigo ¿no? cuando usted me mandó hasta estos pagos y otros lares, por culpa de defender a los Kollas, por decirle que era un latrocinio envagonarlos y mandarlos al norte, que era una vergüenza lo que hacían con los hermanos. Es feo el desarraigo…
Entiéndame –dijo él- Lo que pasa que fue un lobby que me hicieron gente de Patrón Costa, Ejército, Gendarmería y el general Filomeno Velazco. Una concepción nacionalista que no se entiende bien. Además cuando uno está arriba hay que tomar medidas. Si no los paraba me pedían una reforma agraria de fondo y el movimiento no estaba preparado para una reforma agraria. Bueno pero eso ya pasó. ¿y cómo se siente usted?
Y como me voy a sentir si usted me echó, si usted me dijo que abandonara inmediatamente la Argentina. Así que ya ve amigo, así me siento…
Peón me sonrió, me abrazó y me dijo:
Y bueno amigo…ya está. Así son las cosas.

José Luis Trejo

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