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Dictaron condenas por agresiones a mujeres en General Acha y La Adela

El juez de control de General Acha, Diego Ariel Asín, condenó a Mario Héctor Galli, por ser autor material y penalmente responsable de los delitos de amenazas simples y lesiones leves agravadas por el vínculo, a la pena de seis meses en suspenso, a partir de un acuerdo de juicio abreviado presentado por el fiscal de General Acha, José Luis Coito, el defensor oficial Marco Mezzasalma y el imputado, un empleado de 41 años. La víctima fue su concubina.

Además se le impusieron las siguientes reglas de conducta por dos años: fijar residencia, someterse al control del Ente de Políticas Socializadoras, abstenerse de relacionarse y concurrir al domicilio de ella (excepto para trámites atinentes al régimen de visitas y/o cuota alimentaria, en cuyo caso procurarán recurrir a terceras personas), no usar estupefacientes ni abusar de las bebidas alcohólicas y efectuar un tratamiento médico o psicológico.

El juez, con las pruebas reunidas durante la investigación fiscal preparatorio, dijo que estaba probado que el 17 de diciembre del año pasado, a la salida de un boliche y ya en la vivienda que compartían, Galli “agredió físicamente a su pareja, manoteándola de los pelos, dándole la cabeza contra la pared en reiteradas veces, y expresándole que dentro de una hora volvería y que si no estaban sus cosas afuera, le prendería fuego la casa y el auto”.

Amenazas y daño

Por su parte, el juez de audiencia de Santa Rosa, Miguel Angel Gavazza, condenó a Leandro Ariel Funes, por los delitos de amenazas y daño en dos ocasiones en concurso real, a la pena de seis meses de prisión de ejecución condicional, a raíz de un abreviado convenido entre el fiscal de General Acha, Juan Bautista Méndez, el defensor oficial Pablo Maldini y el imputado, un empleado de comercio de 33 años.

A su vez le fijó como reglas de conducta por dos años, las obligaciones de establecer residencia, someterse al contralor del Ente de Políticas Socializadoras, no concurrir al domicilio de la denunciante y el principal testigo de la causa ni tener relación con ellos, abstenerse de consumir o usar estupefacientes y del abuso de bebidas alcohólicas, y realizar un tratamiento psiquiátrico o psicológico.

En el legajo quedó demostrado que el 4 de setiembre del año pasado, a las 6.30, en momentos en que su ex pareja se encontraba durmiendo con su compañero en una vivienda de La Adela, Funes “levantó la persiana de la ventana del dormitorio y los alumbró con una linterna, profirió insultos y amenazas de muerte” a la mujer. Luego “dañó una gigantografía que se encontraba frente al local comercial de la denunciante y el espejo retrovisor” del vehículo del hombre, que estaba estacionado frente a la casa. Poco después, a las 7.50, la víctima comenzó a recibir en su celular “mensajes de texto y de audio amenazantes, que le causaron temor” desde el celular de Funes.

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