¿Qué es la asertividad? Expresar los sentimientos, pensamientos y reclamar sin perder el control

Estas en la parada del colectivo. Esperás durante varios minutos. Cuando está llegando una persona se mete en la fila y pretende pasar primero. Se produce una sensación de enojo, impotencia pero finalmente no decís nada. También puede ser un ejemplo cuando consideras que mereces un aumento de sueldo pero no se lo planteas a tu superior para evitar un conflicto. En cualquiera de estos casos deberías haber dicho lo que pensabas. El conflicto aparece cuando no se sabe cómo hacerlo.

La asertividad suele definirse como la capacidad de expresar las opiniones, los sentimientos, las actitudes y los deseos, y reclamar los propios derechos, en el momento adecuado, sin ansiedad excesiva, y de una manera que no afecte a los derechos de los demás. No es tan simple como parece. Llevarlo a la práctica genera un trabajo personal previo. Incluso, la definición de qué es lo que deseo o quiero expresar puede llevar tiempo también. Identificar qué deseo, y luego exteriorizarlo.

Por suerte, la asertividad es un comportamiento que se puede aprender y mejorar. Se sustenta sobre la autoestima y confianza que se mantenga consigo mismo.

Las personas asertivas dicen lo que piensan, solicitan los recursos que necesitan, manifiestan sus deseos y sentimientos, y no aceptan un no por respuesta. Ser asertivos tiene como objetivo exponer a los demás cuáles son tus verdaderos deseos y necesidades, y para demostrar dignidad, autoconfianza y respeto por ti mismo.

Claves para ser asertivo

  • Reemplaza tus pensamientos negativos

En primer lugar, reconcilíate con tus sentimientos. No puedes cambiar tus emociones, pero sí la forma en que las interpretas. Cuando creas estar en el derecho de expresar tus sentimientos y defender tus ideas podrás hacerlo sin herir a nadie. Empieza a pensar egoístamente en positivo.

  • Comprende que la gente no puede leerte la mente

Un gran y clásico error es creer que las personas que nos rodean pueden saber qué nos ocurre. Sin embargo la gente no tiene idea qué nos molesta o qué preferimos a cada momento. Debemos explicarnos, formentar el diálogo. En resumen, comunicarnos.

  • Defiende “tu” verdad, no “la” verdad

Ser asertivo no te hace poseedor de la verdad. No existe la verdad absoluta, y por más obvio que suene, no lo olvides. La verdad es un invento humano en donde se confirma determinada cuestión o cosa para poder entender el mundo que nos rodea. Nada más.

  • Recuerda tu objetivo, siempre

Establecer objetivos es necesario y al mismo nivel ser recordado. No es fácil sostener un deseo por lo cual, recordar el motivo de lo que quiero, establecer un plan de trabajo para conseguirlo y mantenerlo presente son claves para que sea posible.

  • Se concreto

Este item responde a sostener la calma necesaria para ser claro y específico. Solo de esta forma podrás defender realmente tus necesidades.

  • Añade motivos a tus deseos

Para reducir las probabilidades de que te rechacen porque tu interlocutor verá que hay un razón real que sustenta tu petición, y que no es un capricho.

  • Hablar desde los sentimientos

Centrarse en los sentimientos expresándolos desde el “Yo” logrará que la otra persona escuche lo que ocurre y no tome el mensaje como un ataque.

  • Contagia tus emociones 

Otra de las ventajas de los mensajes desde “Yo” es que son muy difíciles de discutir. Nadie podrá discutir lo que sientes. Eso mismo producirá un contagio en la persona que escuche tu mensaje y hasta quizás comience a concentrarse con lo que le sucede para reflexionar juntos.

Ponelos en práctica y contanos tu experiencia.

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