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Ramón Minieri “Tenemos una enorme responsabilidad por cada palabra que pronunciemos en estos días”

(NOTI-RIO) Mucho me hicieron pensar tus preguntas relacionadas con las tierras de que en su momento dispuso la Argentine Southern Land Co., hoy bajo propiedad del emporio Benetton, y sobre las que en su momento escribí un libro. El tema se replantea ahora en conexión con los últimos y graves sucesos que ocurrieron en la zona de Esquel.

Tenemos una enorme responsabilidad por cada palabra que pronunciemos en estos días y por los usos de ella que habilitemos o permitamos. En atención a esto es que prefiero hacer sólo una sintética referencia a tus interrogantes, y tratar de aportar a otros aspectos de la cuestión de las tierras, su apropiación y los reclamos de comunidades de la región Esquel – Leleque.

Esa responsabilidad se torna aún mayor, ante la repetición de frases hechas en el discurso corriente, y ante la reiteración de una sistemática ausencia de este tema en los programas y ocupaciones de los dirigentes políticos. Otra vez, en la campaña electoral que precede a las elecciones de mañana, ninguna de las fuerzas políticas mayoritarias ha planteado la cuestión de las tierras en nuestra región, y de los caminos para evitar un conflicto que tiende a agravarse. Uno siente, aunque esto sea presuntuoso, que le pesa aún más el deber de pronunciarse como ciudadano, como interesado en el tema y como menudo actor y a veces víctima de nuestra historia. Porque se oyen pocas voces en la plaza desierta.

Atento a este deber, quiero señalar que no comparto ninguna reivindicación de tono fundamentalista. No estoy para nada de acuerdo con la propuesta agitativa y puramente confrontativa de ningún grupo que se autotitule ancestral y adopte una etiqueta étnica. Considero que esta definición basada en un modelo etarra está distante de una propuesta racional, respetuosa de las comunidades y de las personas, a las que avasalla desde una presunta representatividad que nadie les adjudicó a sus dirigentes. Ante esa propuesta supuestamente restauradora, ¿dónde quedan los que no son ancestrales ni mapuches? Me suena a una trasposición de mitos raciales y fundamentalistas que han ocasionado trágicas consecuencias en la historia reciente.

Puesto que me dirijo a un medio identificado con la izquierda, me atrevo a decir también que desde una perspectiva de “socialismo o barbarie”, el movimiento reivindicatorio que se está planteando en esos términos no es socialista. Y con esto no quiero decir que en alguna vereda de enfrente a ese movimiento esté la “civilización”. Las armas no fueron ni son ni serán herramientas civilizatorias. Tampoco los garrotes, las capuchas y las molotov.

Esto que he señalado no invalida para nada lo que nos señala el conocimiento histórico respecto de la apropiación de tierras que permitió construir grandes fundos, verdaderos imperios territoriales, en la Patagonia. Es ya consabido que fue un proceso ilegítimo e ilegal, aunque disfrazado de legalidad; que acentuó la dependencia de las comunidades, mediante el alojamiento consentido y la explotación laboral; que llevó a constituir unidades cuasipolíticas que han operado como enclaves y han servido a sueños geopolíticos imperiales. Así ha sido la conformación de la célebre ASLCo., que aparte de lanas y carnes, proveyó algún virrey a la Norpatagonia – del mismo modo que el Ferro Carril Sur se lo proveyó a Bahía Blanca y su zona, aquel célebre Mr. Coleman. Y es que así han sido todos los procesos de ocupación y dominación; también los castillos del Loire o las tierras de la Campania o las que fueron de los maoríes, experimentaron procesos semejantes. Sólo que a veces, en algunos lugares y tiempos, las sociedades han adoptado luego políticas para corregir esas distorsiones y volver la tierra a usos que redunden en mayor beneficio para la sociedad toda.

Quiero contribuir a que en este momento tendamos la mirada hacia adelante. Que no lo hagamos desde un fundamentalismo etnicista, porque la solución del tema de la tierra interesa a comunidades que en verdad son mestizas, descendientes de “criollos de cuatro provincias y con indios mesturaos”. Y que son pobres, de pobreza cultural y material, por la ruptura de su vínculo con la tierra. Me preocupa que tengamos presente que no hay solución fácil o inmediatista a esta cuestión. Que el remedio, de ardua elaboración y que requerirá mucha lucidez, coraje cívico y compromiso, va por un proceso de recompra de tierras por parte del Estado, algo que no se ha hecho aquí desde tiempos ya remotos en el siglo pasado, y de reasignación de las mismas a comunidades o grupos de existencia real, no mítica, con proyectos de desarrollo viables y asistidos por el mismo Estado. Y todo esto sin caer en una euforia facilista: porque una cosa es volver a la tierra, y otra es volver al vínculo con ella.

Habiendo tanto funcionario e institución en estado de ocio histórico en estos momentos, y sabiéndose de tanto despilfarro anterior y actual, no parece que carezcamos de recursos para plantear una política y una práctica de la índole que sugiero. Una propuesta que no es ingeniosa, ni siquiera original. Hace tiempo que se la viene planteando, en medio del estrepitoso silencio de las instituciones políticas. Mirando nuestro ámbito, ¿dónde está la mesa o el foro sobre tierras del partido Socialista, o de una izquierda reunida para pensar en ello? Y si tal es la situación en el llamado progresismo de izquierda, qué podemos demandarles o otros partidos políticos, de los que decimos son más cultores de la oportunidad.

Armar bardo y juntar opiniones críticas puede ser un factor de atracción, de promoción de protagonismos, una puesta en escena para hoy. No comparto esta manera de apropiarse de una cuestión tan grave: más bien pienso que hay que arriesgarse a quedar mal, a decir lo que quizás no está en el habla corriente, pero que quizás permita incorporar otra, otras miradas, y evitarnos nuevas mitificaciones y masacres – que ambas van de la mano.
Un cordial abrazo para vos y para toda la buena gente que te acompaña en tu proyecto de comunicación social.

Ramón Minieri

4 Respuestas a “Ramón Minieri “Tenemos una enorme responsabilidad por cada palabra que pronunciemos en estos días””

  1. Anselmo p dice:

    El domingo no se olviden de votar la propuesta del flaco rivera

  2. Excelente. Tan simple. Como siempre.

  3. Hugo Alberto lertora dice:

    Ramon en buena parte de tu pensamiento tenes razon,algunos puntos no me convencen del todo,pero si dejas en claro las formas mineas del pensamiento generalizado de la clase “politica”,cada dia mas chata,yo pienso que para poder comenzar a hablar, TODOS,de lo que le corresponde a nuestros ancestros,deberiamos devolverles las tierras que les ocupamos,de lo contrario lo que se diga sin hacer esta reinvidicacion no tiene sustento logico,e aqui el problema,TODOS, quedariamos en banda,no nacimos con una valija llena de tierra ni con un mapa en donde nos certificaron que terreno,que chacra,que campo es el nuestro.Nuestra sociedad ha dado sobradas muestras de ser HIPOCRITA Y MISERABLE,esten encolunnados en el ideario politico que sea,de ahi ,pienso,nace el problema.

  4. Smither dice:

    Yo creo q no hay que devolver ninguna tierra a nadie. Esa es una falsedad. Además A quien le devolvés ¿a este Facundo Jones? ¿Por qué? ¿Porque Roca le mató a un bisabuelo? Entonces con ese criterio hay q devolver todo a mucha gente ..

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