Sexting, la moda con la que todos nos pusimos porno con el celular

Los juegos de seducción atienden en varias sedes. No sólo es importante el momento del encuentro sexual, el terreno virtual tiene cada vez más peso en parejas establecidas u ocasionales, porque permite liberarse con menos pudor y muchas veces enciende el fuego con algo de anticipación.

Desinhibirse, animarse a decir más, verse en fotos y videos para seducir y provocar, de eso se trata el sexting. Pero para empezar a hablar de este fenómeno hot que la tecnología permitió primero hay que definirlo. El término está en inglés y es la combinación entre “sex” y “texting”, es decir, sexo y enviar mensajes de texto. El sexting es la acción de mandar y recibir mensajes subidos de tono que, en general y aprovechando las facilidades tecnológicas, vienen acompañados de fotos y videos que estimulan los sentidos.

Quizás para los sub 20 sea una práctica completamente normal porque están acostumbrados a compartir 24×7 lo que hacen a través de sus cuentas de Instagram o Snapchat, y crecieron bajo la exposición constante de las redes sociales. De hecho, un estudio publicado en febrero de este año del diario JAMA Pediatrics, lo confirma. La investigación, de la que participaron 110.380 participantes menores de 18 años, demostró que uno de cada cuatro jóvenes practica el sexting y uno de cada siete tomó la iniciativa enviando ese tipo de contenido.

Sin embargo, esta no es una práctica exclusivamente teen. En el mundo adulto es cada vez más usual el uso del sexting, ya sea para encender parejas establecidas o para no llevarse un chasco antes de conocer personalmente a alguien en una app de citas.

Según un estudio del Laboratorio de Psicología de la Salud de la Mujer de la Universidad de Drexel, 8 de cada 10 adultos practican sexting. Los investigadores encuestaron a 870 participantes de Estados Unidos entre 18 años y 82 años para evaluar las conductas de esta nueva forma digital de intimar. El 88 por ciento de los participantes había mandado al menos una vez un mensaje de este tipo. De ese total, el 75 por ciento de las personas afirmaron hacerlo sólo con sus parejas formales, mientras que el 43 por ciento también lo compartieron con relaciones ocasionales.

Los números pueden decir mucho sobre una tendencia o una moda pero vamos a lo concreto: ¿Cómo se “sextea”? ¿Hay reglas? ¿Se puede mejorar la manera de “sextear”? Siempre se puede afinar el lápiz pero la realidad es que, como en la cama, cada cual tiene su estilo, sus gustos y sus fetiches.

La regla básica y primordial del sexting es el consentimiento, porque se trata de un juego de a dos, una seducción virtual, una invitación a liberar la imaginación y las fantasías, aunque puede que después no se concreten. Porque aunque a algunos les suene raro, no todas las personas que “sextean” terminan teniendo relaciones sexuales, muchas veces se trata sólo de ese juego de pantallas, sin la necesidad de terminar en la cama. Y otros creen que es un punto intermedio, como una autosatisfacción compartida.

QUE COMIENCE EL JUEGO
#BORDER entrevistó a varios adultos que lo practican y, de manera muy subjetiva, cada uno habló de su idea de sexting, lo que les gusta y lo que no.

Gabriel tiene 40 años, se separó hace un año y está soltero: “Lo implementé hace poco. Me excita. Bien manejado con alguien con los mismos códigos, no hay nada que disguste”.

Por su parte, Carla de 24 está soltera y sextea con varias personas a la vez, aunque siempre pensando en pasar de lo virtual a lo real: “Me gusta como previa a un encuentro en persona”.

“Me da miedo que se difundan las fotos que mando”, es una frase constante entre los que se calientan online. Si lo hacés con desconocidos o personas que son parejas sexuales ocasionales siempre aparece el fantasma de la porno venganza. Nadie tiene garantizada la fidelidad virtual del otro y en el momento en que dejamos de vernos o hablarnos con esa persona lo primero que pensamos es: “Va a difundir mis fotos y videos”. Más de uno (ante la duda) se buscó en alguna página de pornografía amateur suplicando no encontrar material propio.

No siempre la culpa puede ser del que recibe. Existen los hackers o simplemente el robo de celulares. Quien se lo haya apropiado será el dueño de todo el material guardado en ese dispositivo móvil y puede difundirlo.

Por eso, uno de los límites del sexting es la cara. La gran mayoría de las personas cree que una forma de proteger su identidad en caso de alguna filtración de sus fotos es hacer foco solamente en el cuerpo. Sin embargo, Agustina de 19 años que está soltera y solamente sexteaba cuando estaba de novia, tiene un punto al respecto: “Nunca mostré la cara, pero tengo tatuajes en el cuerpo. Si alguien ve mis fotos los va a reconocer y va a saber que soy yo”. Así y todo, no todos desesperan. Como todo en la vida, es una cuestión de confianza. Tampoco es que el mundo espera todo el tiempo para escracharnos.

closeup of a young caucasian woman face down in bed using a smartphone

El factor sorpresa, el mensaje que no esperamos y la foto en un momento inoportuno puede generar muchos ratones. Para Mercedes, que está casada y tiene 39 años, es una de las cosas que más la atraen de mandar y recibir fotitos: “Me excita pensar qué le puede pasar por la cabeza al otro cuando le mando algo mientras está trabajando, o cuando sé que está reunido con su jefe”.

Tatiana, de 29 años, está soltera pero no juguetea con más de una persona a la vez, le gusta hacerlo con alguien que le genere confianza y haya un vínculo -o lo haya habido-, por el miedo a la exposición: “Me gusta la libertad que te da la virtualidad, poder decir cosas que en persona te dan mas vergüenza”.

Federico tiene 36 años, está de novio y además de hacer sexting con su pareja, lo hace también por fuera de la relación: “La tecnología permite que superes la foto y el texto a través de videos o charlas en vivo por streaming. Todas esas herramientas hacen que la experiencia sea más vívida y sin moverte de donde estás ni abrirle la puerta a nadie. El sexting es como la evolución del consumo de porno amateur”. Y a partir de esto es imposible no preguntarse cosas. ¿El sexting fuera de la pareja vale? ¿o es infidelidad? Federico cree que, “es la infidelidad menos grave si no se concreta y queda solo en lo virtual”.

Carla cuenta dos tipos de experiencias con el sexting estando en pareja: “Tuve una relación monogámica y me parecía que excedía el pacto. Después, con un contrato más abierto, el sexting no estaba en offside”. El límite depende de uno. Quien vio la película Perfectos Desconocidos recordará su comienzo. Puro sexting, por afuera de la pareja.

Para Gabriel, “está en el límite”, y amplía: “Si se maneja con cuidado puede ayudar a la vida sexual de la pareja incluso. No le encuentro mucha diferencia con ver porno. Salvo que está la tentación de juntarse con la otra persona y ahí todo se puede complicar”.

LAS APPS MÁS USADAS
Existen millones de aplicaciones que se utilizan a la hora del sexting, pero te contamos cuáles son las tres más elegidas.

Whatsapp: Según un estudio realizado este año por la consultora comScore, es la aplicación más utilizada por los argentinos. La ventaja es que es el canal de comunicación que más a mano tenemos y que más usamos para chatear, la desventaja de Whatsapp es que todas las fotos y videos van a quedar guardados en la conversación tanto a vos como a la persona que se lo enviaste. Y si sos algo despistado o poco tecnológico, quizás se guarden sin que te enteres en el carrete de tu celular o en el servicio de almacenamiento remoto que utilices (Drive, iCloud, etc). Si tu idea es no dejar rastros de sexting en tu celular ni queres correr el riesgo que el otro se quede con tu material, Whatsapp no es la mejor opción. Telegram, una app similar pero menos difundida -y con fama de mejor seguridad- da la posibilidad de armar chats secretos que se eliminan automáticamente en segundos predeterminados. En los dos celulares.

Instagram: La gran ventaja de Instagram es que si sexteás por mensaje directo hay una opción que permite que la otra persona vea lo que enviás solamente una vez y se destruya inmediatamente. Además, esta app cuenta con muchos filtros para agregarle un plus al juego y que puedas modificar el color, el tono o la luz de tus fotos, boomerangs o videos.

Snapchat: Esta red social está orientada principalmente a personas jóvenes. Al igual que Instagram, esta app tiene muchos filtros y cuenta con el mismo beneficio: todo lo que envias se esfuma de la nube en el momento en que el otro recibe y abre tu mensaje.

Skype: La vieja app para videollamadas quedó medio en desuso en la vida cotidiana. Pero los más osados le encuentran una ventaja: podés verte en video sin necesidad de dar tu número de celular.

La elección -y el placer- lo podés tener en la palma de tu mano.

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