Weretilneck apura la búsqueda de adhesiones al plan frutícola

El gobernador Alberto Weretilneck redobló el esfuerzo provincial para alinear a los productores, las empresas y los gremios frutícolas detrás de su proyecto de reconversión del sector. Solicitó, con notas personales, el acompañamiento al programa, denominado Libro Blanco, y puso el próximo lunes como fecha límite a las adhesiones.

Hasta ahora, ese registro consigna algo más de medio millar de productores –incluyendo un centenar de Neuquén– y unas 120 empresas.

El secretario de Fruticultura, Alberto Diomedí, afirmó que “ese consenso” conforma el primer paso para la concreción del programa de reconversión ofrecido por Río Negro al presidente Mauricio Macri. El funcionario se mostró conforme con la presente inscripción de 435 productores de la provincia, considerando un padrón activo de unos 960, aunque estimó que la misiva recién enviada por el gobernador sumará nuevos respaldos.

En ocasión de la presentación, Macri requirió que el proyecto tuviera el consenso de la totalidad de los sectores y Weretilneck milita en ese sentido, inicialmente con distintas reuniones y luego con el formal envío de misivas. Se juntó el viernes con los gremios y reclamó el acompañamiento. Ese impulso sería importante. El presidente había planteado especial interés en la adhesión sindical por el impacto que las reformas tendrán en ese mercado laboral. El gobernador confía en que logrará ese apoyo, entre ellos, el del secretario general de los Trabajadores de la Fruta, Rubén López, también legislador por el oficialismo.

Cerrado el plazo, el segundo paso será reunirse nuevamente con Macri para reafirmar compromisos, como el financiamiento de 100 millones para el 2017. “Se firmaría –agregó Diomedi– el acuerdo con el presidente y así comenzar a transitar los cambios en la fruticultura. Será todo diferente y permitirá, inicialmente, recuperar los mercados perdidos de Brasil y Rusia”.

En su misiva, Weretilneck explica que el gobierno “ha desarrollado una visión estratégica” para “realizar un cambio estructural en la producción frutícola provincial, que permita superar la crisis que atraviesa el sector en forma creciente desde hace varios años, que la ha llevado a una situación de quebranto en los últimos meses”. Manifiesta que las bases del proyecto “se encuentran en el denominado “Libro Blanco de la Fruticultura” y “tienen como objetivo la búsqueda de consensos entre los distintos eslabones de la cadena productiva”.

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