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Informe Rattenbach

II Parte – Antecedentes del conflicto

Capítulo IV – La decisión estratégica militar

La decisión de la Junta Militar

216. El día 23-MAR, el Comité Militar se reunió a partir de las 09.30 hs. en el Edificio Libertad. Estuvieron presentes, además de los miembros de la Junta Militar, el Jefe del Estado Mayor Conjunto.

Ulteriormente, arribó el Canciller. El acta correspondiente se adjunta como Anexo IV/5.

217. Durante la reunión se dio el nombre de «Azul» a la futura operación para la toma de Malvinas y se trató el tema de las islas Georgias del Sur, así como también algunos aspectos referentes a la planificación ya iniciada de la alternativa militar. Además, se le dieron al Canciller las siguientes instrucciones:

«Continuarán las conversaciones y negociaciones con el Embajador Británico con el concepto de prolongarlas en el tiempo».

218. Al considerar el problema producido por los hombres de la Empresa «Las Georgias el Sur S.A.» en Puerto Leith, se tuvieron en cuenta los siguientes modos de acción:

a. Proteger al personal argentino.

b. Interceptar al HMS «Endurance» para»:

1.Evitar que arribara a Puerto Leith y procediera a la evacuación el personal argentino. 2.Evitar que llegar a Puerto Stanley (luego Puerto Argentino), con el personal evacuado.

c. Destacar a Puerto Leith el buque A.R.A. «Bahía Paraíso» que se encontraba en esos momentos en las Islas Orcadas del Sur.

219. Ulteriormente, al arribar el Canciller a la reunión, se llegó a la siguiente decisión:

a. Enviar inmediatamente el «Bahía Paraíso» a Pto. Leith, tratando de que llegara antes de cualquier evacuación y la impidiera.

b. Si los trabajadores ya habían sido evacuados por el HMS «Endurance», no efectuar ninguna acción de interceptación para no dar pie a un incidente bélico.

220. Al considerarse las intenciones británicas, se concluyó que existía un evidente intento de exagerar el incidente, por una considerable presión de los isleños sobre el Parlamento y el gobierno británico. Por consiguiente, el Comité Militar resolvió:

a. Continuar las conversaciones con el embajador británico, a fin de evitar una inmedita acción militar del gobierno del Reino Unido.

b. Si el Embajador Williams insistía en un desalojo inmediato, habría que hacerle notar la gravedad del hecho y las consecuencias que podría acarrear.

c. Llevar el tema del incidente a las futuras negociaciones sobre las Malvinas.

221. Por su parte, el Canciller fue autorizado a emitir un segundo comunicado de prensa, donde debía especificar el carácter privado del contrato de la Empresa «Georgias del Sur S.A.», aclarando, además, que el señor Davidoff había cumplido con un viaje similar en diciembre de 1981 y que la Embajada británica en Buenos Aires tenía pleno conocimiento del viaje que, por otra parte, había autorizado.

222. El día 24-MAR se recibió en Buenos Aires una información de Londres que daba particulares detalles de las discusiones en el Parlamento, el día anterior. Sorprendió por sus alcances lo expresado en su discurso por el señor Luce (Ver Anexo IV/6), quien hizo especial hincapié en los siguientes aspectos:

a. El compromiso del gobierno británico para apoyar o defender a los isleños y SUS TERRITORIOS con toda su capacidad.

b. La imposibilidad de que hubiese algún cambio en las islas sin el consentimiento de los isleños. SUS DESEOS ERAN PRIMORDIALES. Además, no se haría nada sin el consentimiento de esa Cámara.

c. La existencia de una FUERZA BRITÁNICA en el área, ADEMÁS DEL «ENDURANCE».

223. El Embajador Williams fue notificado por el Canciller Costa Méndez, que los trabajadores NO SERÍAN RETIRADOS DE PUERTO LEITH, NI SE PERMITIRÍA SU EVACUACIÓN POR LA FUERZA. El Embajador argumentó que los obreros podían trasladarse a Grytviken para legitimar su presencia, colocando, eventualmente, un sello que registrara su ingreso a la Isla.

224. En su declaración, el Doctor Costa Méndez expresó textualmente:

«Yo estaba inclinado a eso y prácticamente había aceptado, y tanto había aceptado, que eso fue a Londres y vino una comunicación de Carrington diciendo, bueno, si eso se hace la cosa puede andar bien.»

Sin embargo, esto no pasó de una intención, ya que el mismo Canciller aclaró:

«¿Pero qué pasó? En una segunda reflexión llegamos a la conclusión de que eso equivalía a debilitar la posición, es decir, que aceptaríamos el sello -y ahí nos quedamos empantanados. Si en lugar de ir nosotros, salir e ir a Grytviken, viniera gente de Grytviken a Leith y ahí se planteó una de esas cosas, realmente -con perdón de la palabra- malditas, que se presentan muchas veces en una negociación. Los ingleses querían que saliéramos. En el fondo, el tema de la tarjeta no les importaba nada. Lo que los ingleses querían era anunciarlo. Ellos habían comprometido con el Parlamento la salida de los obreros de Leith. Entonces, van a Grytviken y vuelven. Entonces, no han salido, dicen». Esas cosas tan inglesas. «Salieron y ahora sí han entrado con las cosas firmadas». Es decir, que ellos salvan el escrúpulo; más que el escrúpulo, la comedia».

225. En su informe, los Comandantes (Capítulo II, pág.55), expresaron que el Doctor Costa Méndez indicó Williams que los certificados no requerían ningún sellado y que todo se podría arreglar encuadrando el ingreso de los obreros dentro del Acuerdo de Comunicaciones de 1971.

226. Informado del tema el Doctor Roca en las Naciones Unidas, se le pidió que buscara la opinión de los EE.UU. dado que la cuestión se estaba agravando a cada momento. Al consultar al respecto a la Embajadora Kirpatrick, ésta respondió que descartaba la posibilidad de que los ingleses recurrieran al foro de la ONU para resolver el problema (Anexo IV/7).

227. Ese mismo día, 23-MAR, se recibió de Londres la versión de la presentación del señor Wiggin, Subsecretario de Estado de Defensa, durante un debate en el Parlamento, en el cual expresó que: «esta guarnición (Atlántico Sur) está normalmente apoyada por el HMS «Endurance» y EN EL FUTURO SERÁ APOYADA POR OTROS BARCOS DE LA ROYAL NAVY», mencionando, además, el interés estratégico del área y la posibilidad de la creación de unas OTAS (Organización del Tratado del Atlántico Sur).

En nuestra Cancillería, en tanto, se recibió una nota de Lord Carrington, expresando:

«Los trabajadores están ilegalmente. Debe quedar perfectamente en claro que esta situación no ha derivado de nuestra iniciativa.

La han provocado la acción irresponsable de Davidoff y la aparente incapacidad del gobierno Argentino para tomar las acciones necesarias».

228. Lo que sin embargo impresionó más el día 25-MAR, fue la recepción de una información con respecto a un texto moción presentado el día 24 DE MARZO en la Cámara de los Comunes. El cable 656 de Londres retransmitió el mismo texto:

«Título del texto moción: LAS ISLAS FALKLANDS. Se pide:

Que esta Cámara, estando sumamente preocupada por las implicaciones evidentes como resultado el desembarco de un grupo de personas en las Georgias del Sur -dependencia de las Islas Malvinas- llevado allí por un barco de transporte naval argentino, pide al gobierno de su Majestad que dé todas las seguridades de que SE MANTENDRÁ EN ESTACIÓN EN EL ÁREA UNA FUERZA DE LA MARINA REAL LO SUFICIENTEMENTE FUERTE COMO PARA REPELER CUALQUIER INTENTO DEL GOBIERNO ARGENTINO DE ANEXAR ESTA COLONIA BRITÁNICA A LA FUERZA. Además, pide al gobierno de su majestad que declare en términos inequívocos que la soberanía de las Islas Malvinas no será transferida a ningún gobierno extranjero, a menos que así lo pidan los isleños por medio de un referendo».

229. Los parlamentarios adherentes a este proyecto superaron los 58 en el primer día de haberse inscripto el tema, lo cual tomó inmediato estado público en la prensa británica.

230. En Buenos Aires, el señor Davidoff hizo pública la historia de su contrato, la validez de los documentos y la información que proveyera a la Embajada británica antes de zarpar (Anexo OV/8).

231. El día 24-MAR se reunió nuevamente el Comité Militar en el Edificio Libertador, a efectos de analizar nuevamente el incidente Georgias, resolviéndose: (Anexo IV/9)

«a. El Gobierno no retirará a los ciudadanos argentinos que fueron a trabajar a Georgias.»

«b. Desembarcar el Grupo del A.R.A. Bahía Paraíso para proteger al personal que está en Leith e impedir que sean reembarcados por el Endurance.»

«c. Si el Endurance reembarca al personal argentino y los lleva a Malvinas, se analizará la situación antes de ordenar la interceptación con las corbetas.»

En ese día, el Embajador británico se entrevistó tres veces con el Canciller y recibió la información de que LOS TRABAJADORES NO SERÍAN RETIRADOS de Puerto Leith, y no se permitiría su evacuación por la fuerza.

El Embajador propuso la alternativa «que se traslade a los obreros a Grytviken TODOS JUNTOS O POR TANDAS para legitimar su presencia»(sellados).

El Canciller manifestó que «no era necesario» por el Acuerdo de Comunicaciones de 1971 (Pág.55 del Informe de los Comandantes).

232. En esa misma reunión del 24-MAR y teniendo en cuenta las informaciones provenientes de Londres, durante las últimas 48 horas, se resolvió que el día 26-MAR, el Comandante del Teatro de Operaciones Malvinas expusiese ante el COMIL las fechas más tempranas y aceptables para considerar la ejecución e la operación «Azul».

(Ver información de los ex Ctes. Cap.II Pág.56). ESTA DETERMINACIÓN SE CONSTITUYÓ ASÍ EN EL PRIMER INDICIO VISIBLE DE QUE SE ESTABA DECIDIENDO LA TOMA DE LAS ISLAS MALVINAS EN UNA FECHA ADELANTADA CON RESPECTO A LAS PREVISIONES REALIZADAS HASTA ESE MOMENTO.
233. El día 25-MAR, Lord Carrington insistía en la exigencia de trasladar a Grytviken a los obreros para legalizar su situación, explicando que éste era el último esfuerzo inglés para evitar un enfrentamiento inevitable. Por medio del Embajador Williams, se le insistió en los mismos términos mencionados en el párrafo 231 y que no se podría negociar bajo la presión de un buque de guerra, ni bajo la amenaza de expulsión de la publicidad exagerada, tanto de fuentes oficiales como privadas británicas. Finalmente, se le notificó que el «Bahía Paraíso» se encontraba en la zona para proteger a los obreros en territorio que Argentina consideraba como suyos (Anexo IV/10).

234. En otro orden de novedades, se recibió la información de que la Guarnición Malvinas iba a ser reforzada con una dotación de «marines»que habían sido embarcados en navío RRS «John Biscoe» en Montevideo, el día 24, y que el navío RRS «Bransfield» había zarpado de Punta Arenas el día 25, con destino a Puerto Stanley (1).

235. El día 26-MAR a las 19.15 horas, se reunió el Comité Militar en el Edificio Libertador, a efectos de analizar los acontecimientos referidos a las Islas Georgias del Sur, considerándose las siguientes circunstancias no incluidas en el Acta: (Cap.I, pág. 62 del Informe ex Ctes).

a. La evidente intención del gobierno inglés de reforzar las Islas Malvinas.

b. La arbitrariedad en el manejo del incidente Georgias por parte de Gran Bretaña.

c. El intento de exagerar el conflicto al máximo para justificar un pedido de CONGELAMIENTO DEFINITIVO DE TODA CONVERSACIÓN SOBRE LA SOBERANÍA DE LAS ISLAS.

d. La insistencia no cuestionada en el Parlamento británico en el derecho de autodeterminación de los isleños, junto con el pedido de establecimiento de una flota y tropas para la defensa de ese territorio «autónomo» .

e. El envío el «Biscoe» y «Bransfield» y la actitud bélica del «Endurance».
Luego Puerto Argentino.

236. Lo expresado en el párrafo anterior puede ser analizado en la siguiente forma:

a. La evidente intención del gobierno inglés de reforzar las Islas Malvinas se vió respaldada por el parlamento y la prensa inglesa, donde recrudecieron los pedidos de reforzar Malvinas y enviar buques de la flota. Estos pedidos, por otra parte, ya habían aparecido a raíz de la publicación del Comunicado de RR.EE. del 02-MAR y debían atribuirse, entre otros, a la insistencia de los representantes de los «Kelpers», de la FIC (1) y en forma indirecta, de la Royal Navy.

Lo que no resultó tan evidente fue que esos refuerzos se llevaran a cabo, en la magnitud que luego se hizo, si el conflicto de las Georgias se hubiera resuelto diplomáticamente, pues no podía olvidarse la existencia de un plan británico en marcha, que debía cumplirse en breve plazo, para la reducción de las fuerzas navales de superficie.

b. La supuesta arbitrariedad en el manejo del incidente Georgias por parte de Gran Bretaña fue una afirmación que no se ajustó TOTALMENTE a la realidad debido a que ha de reconocerse que también la hubo del lado argentino.

Si el señor Davidoff, CON CONOCIMIENTO DE LAS AUTORIDADES ARGENTINAS, efectuó sus gestiones ante la Embajada Británica en Buenos Aires para el ingreso a las islas Georgias, nuestro país admitió en la oportunidad que si bien eran éstas territorio que reclamaba como propio, estaban, de hecho, en poder de Gran Bretaña y ella ejercía su autoridad en dichas Islas.

Si el Ministerio de RR.EE. entregó a cada uno de los obreros el «Certificado Provisorio»(Tarjeta Blanca) establecido en la Declaración Conjunta de 1971, tácitamente, que las Islas estaban en poder de Gran Bretaña, al procederse en forma similar a lo que se hacía en las Islas Malvinas. Debe recordarse que dicho certificado se establecía que debía presentarse cada vez que fuese solicitado.

La inclusión de este punto b. en el análisis en cuestión debe atribuirse al posible desconocimiento por parte de los miembros de la Junta Militar de las disposiciones establecidas en la Declaración Conjunta, situación que puede imputarse a un inadecuado asesoramiento del Canciller, como aparece en las respectivas declaraciones.

La inclusión de las Islas Georgias del Sur dentro de los alcances del Certificado Provisorio habría sido conveniente para Argentina, ya que hubiese incluido a este archipiélago dentro de lo estipulado en el Acuerdo de Comunicaciones del año 1971, según lo reconoció el Doctor Costa Méndez en su declaración, lo cual no fue oportunamente advertido por él. De allí que Gran Bretaña de hecho convalidaba el uso de la tarjeta blanca para Georgias, la que no figuraba explícitamente en el Acuerdo a comienzos de 1971.

1.Falkland Islands Company.

c. El intento de exagerar el conflicto al máximo para justificar un pedido de CONGELAMIENTO DEFINITIVO DE TODA CONVERSACIÓN POR LA SOBERANÍA DE LAS ISLAS es una apreciación que no surge tan clara de los hechos, salvo la declaración o proposición de congelar definitivamente las negociaciones, que se observaba en los debates del Parlamento Británico. De haber sido así, lo conveniente hubiese sido disminuir la tensión para descolocar la posición británica de negativa a la negociación.

d. La insistencia -no cuestionada por el Parlamento Británico- en el derecho de autodeterminación de los isleños, junto con el pedido de establecimiento de una flota y tropas para la defensa de ese territorio «autónomo», eran principios sustentados desde tiempo atrás por sectores interesados británicos.

e. El envío del «Biscoe» y «Branfields», la actitud bélica del «Endurance» y la amenaza inicial de retirar de Puerto Leith a los obreros por medio de esta última nave, fue, sin duda, una actitud bélica; pero este buque se encontraba demorada en Grytviken desde el 23, por orden de Lord Carrington, a la espera del resultado de la negociación (Cable 639 del Encargado de Negocios en Londres).

Por otra parte, ese mismo día 23 se envió a Puerto Leith al Bahía Paraíso con la orden de desembarcar un grupo de I.M. y de proteger a los obreros.

237. Luego de lo indicado en el párrafo 235, el COMIL (Informe ex Ctes Jefe – Cap. II, pág. 11), llegó a la conclusión que:

«La voluntad de utilizar el incidente Georgias para justificar una presencia naval británica en el Atlántico Sur, acompañada por una actitud NO NEGOCIADORA, pone en peligro la propia posición negociadora argentina».

238. Aparecía aquí la idea de la «Operación Militar» ya prevista, cuya factibilidad hubiese quedado anulada si Gran Bretaña concretaba una presencia naval en el Atlántico Sur (por lo menos en el corto plazo, es decir, durante la gestión de los entonces integrantes de la Junta Militar). Sin embargo, no se consideró la posibilidad de resolver el conflicto de las Georgias por vía de la negociación, que impediría a Gran Bretaña utilizar tal conflicto para justificar dicha presencia naval.

239. El 26-MAR-82, la Junta Militar consideró formalmente distintos modos de acción como:

a. Continuar las negociaciones con Gran Bretaña.

b. Someter el caso ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

c. Ocupar las Islas (Malvinas).

Luego de un rápido análisis decidió adoptar el modo de acción c., esto es:

OCUPAR LAS ISLAS

Con este fin se consultó a la Comisión de Trabajo, que estableció como posible fecha más próxima la que mediaba entre el 01 y 03 de Abril.

240. Si bien en el Informe de los ex Comandantes en Jefe no apareció el asesoramiento del Canciller en la toma de la decisión de «ocupar las Islas», este asesoramiento existió, por cuanto en su declaración, aquél manifestó:

«ESTUVE DE ACUERDO con la decisión de la Junta Militar y no manifesté oposición porque en ese momento NO VEÍA NINGUNA SOLUCIÓN al conflicto de Georgias por otra vía que NO FUERA LA OCUPACIÓN DE MALVINAS, PARA NEGOCIAR INMEDIATAMENTE».

241. Este apoyo del Canciller a la decisión de la Junta Militar se basó en la apreciación efectuada en RR.EE., cuya conclusión determinó que en ese momento «NO HABÍA UNA OPCIÓN MEJOR».

Las acciones consideradas en dicha apreciación fueron:

a. NEGOCIAR DIRECTAMENTE CON GRAN BRETAÑA: Era muy difícil pues existía un «ULTIMATUM» británico con el envío del Endurance (ya se han mencionado las alternativas relacionadas con este hecho en el párrafo 236).

Había muchas negociaciones con Gran Bretaña que no avanzaban.

Además, existía una información del Encargado de Negocios en Londres sobre «querer alargar las negociaciones» para poder armar la defensa de las islas y estar mejor preparados para cualquier conflicto.

b. O.N.U.: No era una opción válida. Se necesitaba tiempo para afirmar nuestra posición y, además, la O.N.U. no intervendría si no había agresión (Poco después debió recurrirse a esta Organización).

c. O.E.A.: estaba excluida, porque naturalmente Gran Bretaña no iba a admitir la intervención de un Organismo Regional.

d. MEDIACIÓN: Era la opción que más nos interesaba y que luego se sugirió (30-MAR) al Embajador de los EE.UU. en Argentina, siempre que el problema a tratar fuese el de todas las Islas. El mediador por excelencia debía ser EE.UU., puesto que era el único capaz de obligar a Gran Bretaña a entrar seriamente en negociaciones.

La Cancillería analizó (Anexo IV/11) las características de una posible mediación de EE.UU. y alertó sobre los riesgos.

Además, EE.UU. concurriría a la mediación con un presupuesto básico: que su gestión no iría más allá de la estabilidad del gobierno de la señora Thatcher. A partir de allí, ingresaría en el conflicto como aliado de Gran Bretaña.

Aceptar esta mediación implicaba aceptar un máximo posible: aquellos que EE.UU. consideraba adecuado antes de dar su apoyo a los británicos. Si se piensa que esta especulación era de conocimiento de Gran Bretaña, se comprenderá mejor POR QUE ESTA NO MANIFESTÓ NINGÚN INTERÉS SERIO EN LAS NEGOCIACIONES.

242. La decisión de ocupar las Islas Malvinas tenía por objeto: (Informe ex Ctes en Jefe, Cap. II, pág. 53)

a. AFIRMAR Y DEFENDER la posición argentina en Georgias.

b. IMPEDIR que Gran Bretaña militarizara las Islas y estableciera un sistema de defensa naval y aéreo en ellas.

c. IMPEDIR el refuerzo e la posición británica en la zona, ya que esto incidiría en forma negativa sobre los derechos, estrategias, posiciones y objetivos de Argentina en el Atlántico Sur y en Antártida.

d. ACTIVAR las negociaciones y MEJORAR la posición negociadora Argentina.

243. Esta decisión no resiste un análisis lógico, pues la acción de «ocupar las Islas» no resultaba APTA por sí sola para cumplir con el ambicioso propósito enunciado anteriormente.

Si ella hubiera sido la de «Ocupar y Mantener», podría haber sido apta. Sin embargo, era preciso realizar una Apreciación Estratégica Militar completa, con un análisis exhaustivo de las capacidades propias del enemigo, los factores de poder y debilidad, etc., a fin de poder determinar la FACTIBILIDAD de dicha acción.

244. En la DEMIL 1 se incluyeron estos xxx en forma muy somera, más bien parecía querer cumplirse con un formulismo doctrinario más que hacer un análisis de la FACTIBILIDAD y, sobre todo, la ACEPTABILIDAD, que habría significado mantener la ocupación de las Islas (Este análisis fue realizado con más detalle en el Capítulo III).

Debe reconocerse que esta DEMIL estuvo elaborada en forma apresurada y fue aprobada el mismo 26-MAR.

245. Lo concreto consistió en que nunca se pensó en una reacción militar británica de la magnitud que ésta tuvo en definitiva. Los ex Comandantes en Jefe lo pusieron de manifiesto (Cap.II pág.2) al asentar el «Concepto de la Operación» que dice:

«La ocupación de las Islas NO TENÍA como propósito INICIAR UNA ESCALADA BÉLICA, ni dar por terminadas las negociaciones, ya que ésa no era la medida más aceptable para el logro del objetivo político».

246. A su vez, en el Cap. I, págs. 65/66, han señalado:

«Analizadas las capacidades del enemigo (EMC), factores de fuerza y debilidades de Gran Bretaña, resultaba evidente que LUEGO DE LA OCUPACIÓN DEBÍA ENCAMINARSE EL PROCESO HACIA UNA NEGOCIACIÓN».

«MANTENER UNA GUARNICIÓN ESPECIAL REDUCIDA, hasta llegar a un ACUERDO NEGOCIADO con Gran Bretaña, no hará necesaria UNA GRAN PRESENCIA DE FUERZAS».

(Esto último contradice el propósito de la ocupación enunciado anteriormente: Consolidar, defender, impedir y activar.)

247. La decisión de «Ocupar las Islas Malvinas» fue tomada porque ya existía, desde diciembre de 1981, la idea de que para llegar a negociaciones exitosas con Gran Bretaña iba a ser necesario hacer uso del poder militar. La decisión se adoptó con rapidez puesto que ya estaba planeada la ocupación, lo que permitía cumplir la etapa inicial. Pero nunca se planificó cómo defender las Islas una vez ocupadas.
En definitiva, la decisión, que se mantenía latente, estuvo influida por aspectos políticos particulares, tal, por ejemplo, la conveniencia de producir una circunstancia significativa que revitalizara el Proceso de Reorganización Nacional (sin juzgar éticamente esta consideración) (1), unida también a la poco manifiesta vocación negociadora de Gran Bretaña. Esta decisión se conformó, casi definitivamente, el 23-MAR, cuando la Junta Militar pudo minimizar el hecho Georgias si hubiera tenido auténtica intención de hacerlo, e hizo eclosión el 26-MAR, cuando la Comisión de Trabajo estableció (muy posiblemente presionada por los hechos y por la casi descartada posibilidad, por parte del COMIL, de una considerable reacción británica), que las fecha más próxima en que la operación AZUL podía realizarse mediaba, alternativamente, entre el 01, 02 ó 03 de Abril.

Ese mismo día, en la reunión del COMIL (Acta Nro. 4), se impartieron instrucciones al Canciller (Anexo IV/12):

a. Demorar la contestación al Embajador Británico TODO LO POSIBLE.

b. No ofrecer ninguna propuesta del Gobierno Argentino, en la contestación, y manejar la situación diplomática para llegar al día jueves 01, viernes 02 o sábado 03, sin inconvenientes.

Se impartieron también instrucciones a las Fuerzas Operativas.

248. El 28-MAR, el Doctor Costa Méndez entregó al Embajador Williams un mensaje para Lord Carrington, con la propuesta de negociar la soberanía argentina sobre los Archipiélagos en disputa, y le manifestó aquél que esos incidentes ERAN CONSECUENCIA DE LA ACTITUD DE GRAN BRETAÑA. Mientras tanto, en el parlamento británico existía concordancia -por parte de todos los sectores- en calificar el incidente de Georgias del Sur COMO UN INTENTO DELIBERADO DE LA ARGENTINA PARA DESAFIAR LA SOBERANÍA BRITÁNICA.

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