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Malvinas / Informe Rattenbach / Algunas gestiones realizadas en EE.UU. durante este período (1)

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Informe Rattenbach

II Parte – Antecedentes del conflicto

Capítulo V – Las negociaciones a partir del día 02 de abril de 1982 (1)

Algunas gestiones realizadas en EE.UU. durante este período (1)

516. En Los primeros días de mayo, el Brigadier General Lami Dozo comisionó, con conocimiento de Cancillería, al señor Wenceslao Bunge, profesional argentino que había realizado estudios universitarios en EE.UU. para que, aprovechando sus contactos personales con figuras representativas del quehacer político norteamericano, en especial la Embajadora Kirkpatrik, clarificara la posición sostenida por Argentina en el conflicto.

(1) Declaraciones del señor Bunge, Embajadores Ros, Rota, Takacs y General Mallea Gil.

517. Estas primeras gestiones del señor Bunge tuvieron un resultado aparentemente positivo cuando, hacia el 16 de mayo, logró que la Embajadora Kirkpatrick, pese a tener según ella, y por expresas indicaciones del Secretario de Estado, las manos afuera (the hands off), se interesara por el tenor de la posición argentina y prometiera conversar con el Presidente Reagan sobre su contenido. Para eso viajó a Washington el día 17 de mayo (Anexo V/136).

518. E1 día 18 de mayo, a primeras horas de la noche, la Embajadora Kirkpatrick manifestó al señor Bunge su urgencia en tratar la propuesta argentina con el Dr. Roca antes de su presentación oficial al Secretario General (Debe aclararse que para esta hora la propuesta argentina ya había sido entregada).
Dado que la Embajadora todavía se encontraba en Washington, el señor Bunge hizo contactos con el Dr. Roca telefónicamente. Ambos resolvieron encontrarse en el Waldorf Astoria de New York, residencia en esa Ciudad de la Sra. Kirkpatrick, en la medianoche del día 18 de mayo.

519. Esa reunión se llevó a cabo, encontrándose presentes los doctores Ros y Roca; el señor Bunge, la Embajadora y su secretario, el señor Sorzano.

Sobre la base de los documentos de las partes, los delegados argentinos coincidieron en expresar que también las diferencias podrían no ser sustanciales; eran sí importantes.

La Embajadora Kirkpatrick, por su parte, y con intención de acercar a las partes, modificó personalmente (Anexo V/137) sobre una copia de la propuesta británica, el preámbulo y el artículo 6° (3) y (4).

Otro de los argumentos esgrimidos por la Sra. Kirkpatrick fue el referido al artículo 73 de la Carta, el que, según su opinión, no podría ser considerado aisladamente sino en concordancia con los restantes artículos del Capítulo referido a territorios no autónomos. (Anexo V/138).

520. Los términos de estas conversaciones pueden expresarse conceptualmente a través de las manifestaciones de las partes intervinientes.

Así, por ejemplo, la Embajadora de EE.UU. terminó la conversación expresando (según comentario del señor Bunge): «Creo que estamos frente a un día trágico y no veo que más podamos hacer por tratar de evitar esta guerra; pero creo que están tan cerca las dos posiciones, tan cerca, que creo que debería darse el ejemplo para resolverlo».

Por su parte, el Dr. Ros, en su testimonio dijo: «A mí no me cupo duda de que la señora Kirkpatrick tenía la mejor voluntad hacia nuestro país, pero que su capacidad de acción estaba muy limitada por el compromiso que el Gobierno norteamericano ya tenía establecido con el Reino Unido y sus diferencias con el Secretario de Estado».

521. Cabe destacar nuevamente que, al momento de producirse esta conversación, la posición argentina ya había sido entregada al señor Secretario General de las Naciones Unidas en forma oficial, por el Gobierno de la República Argentina.

522. Al día siguiente (19 de mayo), la Embajadora Kirkpatrick volvió a mostrar al señor Bunge la seria preocupación ante el desenlace previsible, de no poderse modificar la posición de las partes.
Asimismo le expresó a su interlocutor su deseo de hablar con el Secretario General para conocer sobre la existencia o no de tiempo, y luego hizo un análisis de la propuesta británica (al revés según sus palabras) para determinar que era lo cedido, en definitiva, por el gobierno británico.

De esta tarea, surgió un listado de ocho puntos, que la Embajadora llevó a la reunión un informe del Consejo de Seguridad con la finalidad de «chequearlos» con el Embajador Parsons.

523. Producido el chequeo de los ocho puntos con la inclusión de una aclaración final efectuada, aparentemente, por el propio Parsons, el listado fue pasado a máquina por la Embajadora y entregado al señor Bunge. Este, a su vez, los remitió a Buenos Aires, a través de la Agregaduría Aeronáutica Argentina en Washington. Simultáneamente fue informado el Brigadier Lami Dozo (Anexo V/139).

524. Con respecto al contenido de estos ocho puntos, esta Comisión los ha analizado detalladamente y expresa la siguiente opinión:

a. Los ocho puntos surgen del análisis de la propuesta británica efectuado por la Embajadora de EE.UU. con la intención de comprobar en qué medida se había modificado la postura inicial de Gran Bretaña.

b. El contenido de los ocho puntos no presenta NINGUNA MODIFICACIÓN con respecto al texto de la propuesta británica del 17 de mayo.

c. Los ocho puntos sólo indican las concesiones británicas, sin hacer ninguna referencia a los aspectos fundamentalmente divergentes.

525. Aparentemente, las gestiones de la Embajadora Kirkpatrick continuaron durante los días l9 y 20 de mayo, tratando de obtener una aceptación argentina a la gestión del Secretario General, basada en su convencimiento personal de que ese hecho significaba una solución honorable para las partes y un triunfo diplomático para Argentina (Anexo V/140).

Aparentemente, también muchas de las ideas sostenidas por la señora Kirkpatrick se manifestaron a través de la propuesta (aidememoire) entregada a las partes por el Secretario General el día 19 de mayo.

526. Esta Comisión no considera conveniente analizar en detalle las ideas presentadas por la Embajadora de EE.UU. atento a que los aspectos relacionados con la propuesta británica y la no aceptación argentina se han clarificado precedentemente en este Capítulo y serán motivo de conclusiones posteriores. Sin embargo, parece prudente señalar que muchas autoridades argentinas, con intervención importante en estos episodios, coincidieron en señalar una manifiesta buena predisposión de la Embajadora hacia nuestro país y hacia América Latina.

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