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Río Colorado cumple 23 años de impunidad

RÍO COLORADO (ARC).- Hace 23 años, Río Colorado y la provincia de Río Negro se veían sacudidas por un brutal homicidio de dos jóvenes, Sergio Sorbellini, de 19 años, y su novia Raquel Lagunas, de 17. Los cadáveres de los chicos, brutalmente golpeados, torturados y con varios impactos de balas, fueron encontrados cerca de un camino vecinal. Ese día, la comunidad riocoloradense vivió en carne propia un hecho aberrante que la marcó hasta la actualidad.

A pesar de los años transcurridos, los autores del brutal doble crimen nunca fueron individualizados ni detenidos, en una causa plagada de errores e irregularidades que llevó a imputar y detener a personas inocentes.

Hoy se transformó en un recuerdo amargo en una sociedad que fue marcada y dividida. Durante más de dos décadas, Río Colorado revivió sensaciones como el estupor por los asesinatos, la indignación por sospechar que los autores estaban entre ellos, la bronca porque los encargados de buscar justicia no lo hicieron y finalmente la resignación ante la idea de que ya nunca se sabrá la verdad sobre un hecho fue manoseado políticamente en las sucesivas elecciones, con falsas promesas, y que gestó «votos castigo» que luego se transformaría en la candidatura de sus impulsores.

Una comisión policial se formó especialmente para la investigación del caso, pero sus integrantes fueron sufriendo todo tipo de vejámenes a medida que encendían una luz de esperanza para acercarse a la verdad. Para llegar a la fecha totalmente en silencio.

El 12 de marzo de 1989, Sergio y Raquel fueron encontrados asesinados de varios balazos calibre 22 en un descampado ubicado en las afueras de la localidad.

El tío del muchacho los encontró al día siguiente y a partir de ese momento se comenzó a escribir una de las páginas más oscuras de la historia de Río Negro.

Tras la instrucción del juez Fernando Bajos y de un raro juicio oral, se condenó a Mario González y a Raúl García a prisión perpetua, aunque fueron liberados tres años después al comprobarse su inocencia.

A partir de ese momento, se produjo un quiebre en la causa y un pesado manto de sospecha cayó sobre todos los que investigaron el doble crimen con un sin números de graves irregularidades

Los peritos que actuaron inicialmente en la causa fueron severamente cuestionados, al saberse años después que describieron una autopsia que nunca habían realizado y peritaron armas que sirvieron para condenar a inocentes.

Sobre el móvil del doble homicidio, hubo varias hipótesis aunque la más firme tuvo siempre relación con el contrabando de ganado.

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