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Río Colorado sólo produce en el 20% de sus tierras bajo riego

(NOTI-RIO) Sólo el 20% de lo que hoy está bajo riego produce. Millones son los que se pierden por esta subutilización.

En la mayor parte de los países del mundo, la producción de alimento es clave para el desarrollo socioeconómico. Es un elemento estratégico que, por un lado, sostiene la calidad de vida de la población y, por el otro, con los precios históricos a los que hoy se exporta, genera las divisas necesarias para el país.

Para la producción de alimentos se necesita tierra y agua. Algo que sobra en gran parte de la Patagonia. Pero existen regiones que, pese a contar con estos dos insumos básicos, el desarrollo no llega. , es un ejemplo de ello.

La fruticultura, la horticultura y la ganadería son los pilares económicos fundamentales sobre los que se sustenta esta localidad. La radiografía que presenta es sumamente complicada y a pesar de tener una importante extensión de tierras productivas, sólo esta siendo explotada una mínima parte de ella.

Los números son elocuentes: el ejido de Río Colorado abarca unas 180.000 hectáreas, de las cuales 18.500 hectáreas están bajo riego y sólo apenas el 20% de esta superficie se encuentra en plena producción, enfrentando distintos problemas para poder subsistir en este estado.

Por otra parte, los campos de secanos, utilizados principalmente para la ganadería extensiva, totalizan las 143.064 hectáreas y tienen unos 230 kilómetros de caminos vecinales, más las rutas nacionales y provinciales.

Sin entrar a buscar culpables de esta situación, la subutilización de los recursos tierra y agua, sin dudas, es uno de los factores determinantes a la hora de analizar el estancamiento productivo que muestra la localidad.

¿Pero qué representan hoy 18.500 hectáreas bajo riego? Damos tan sólo algunos ejemplos que cuantifican el valor estratégico de estas tierras:

• Para una fruticultura moderna en plena producción significa una facturación superior a los 450 millones de dólares por año.

• Para un complejo de producción de soja (poroto no industrializado), se estaría hablando de más de 30 millones de dólares por año de retornos.

• Para un sistema de producción intensiva de ganado, esta superficie podría llegar a facturar anualmente más de 100 millones de dólares.

En cada uno de estos ejemplos habría que involucrar la demanda de trabajo, la mayor recaudación impositiva y todo el círculo virtuoso que genera una actividad multiplicadora como es la agropecuaria.

Obviamente todos estos son cálculos estimados y sólo intentan mostrar las distancias entre lo que se puede llegar a hacer (con estrategias y políticas adecuadas) con lo que verdaderamente se hace.

Si bien no hay datos oficiales, hoy esas 18.500 hectáreas bajo riego están generando valores ínfimamente menores a los mencionados párrafos arriba.

Las quejas en los sectores involucrados en la producción son recurrentes: «Nunca existió una política clara y seria desde lo gubernamental local, provincial y nacional para desarrollar al sector», aseguran los tradicionales productores del lugar.

A esto hay que sumarle el aislamiento que viene sufriendo esta localidad dentro de la provincia.

El mapa por donde pasa el sistema de regadío se encuentra en óptimas condiciones para las explotaciones y abarca la zona de Salto Andersen, tierras y poblaciones adyacentes, las colonias Juan de Garay, colonia El Fortín, colonia San Pedro, colonia Nazar Anchorena, colonia La Margarita, colonia Juliá y Echarren y colonia El Gualicho, que están a orillas del río Colorado, y el trazado de 80 kilómetros por el canal principal de riego.

Toda la zona cuenta con el beneficio del agua. En la actualidad un alto porcentaje de toda esta superficie potencialmente productiva posee los tendidos eléctricos instalados y el resto con claras posibilidades de contar con el servicio.

Pese a ello, algunos datos recogidos dan cuenta que la mayoría de las tierras que están sin explorar tienen inconvenientes con la propiedad, posesión o tenencia de las tierras rurales. En otro porcentaje, los dueños las conservan como una inversión inmobiliaria. En sus mayoría, tales propietarios residen en otro punto del país.

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