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La complicidad de los grandes diarios durante la dictadura militar argentina

 

Sábado | 24-03-2012 | 19:38

Transcurridos 36 años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, aún quedan cuentas pendientes tanto en la aceleración de los juicios a represores por delitos de lesa humanidad como de la responsabilidad, entre otros, de la Iglesia y sectores de la sociedad civil que celebraron la llegada de los militares al poder.

No escapa a este  comentario el rol que cumplieron los grandes diarios, instrumentos del silencio, manipulación informativa y voceros del proyecto político-económico de las Fuerzas Armadas, la Doctrina de la Seguridad Nacional y el FMI.

Vale entonces en este nuevo aniversario reflejar algunos conceptos comprendidos en la Tesis Doctoral del periodista Martín Malharro, presentado en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata, además docente de esa casa de altos estudios.

El estudio analiza la metodología informativa de Clarín, La Nación, La Prensa y La Opinión sobre las prácticas y excesos represivos cometidos por las Fuerzas Armadas, el discurso editorial referido a las violaciones permanentes de los Derechos Humanos; el rol que desempeñaron en la campaña mas vasta de desinformación y silencio que padeció Argentina a lo largo de su historia y los ejes empleados para informar a sus lectores sobre el interminable raid de secuestros, asesinatos y persecuciones del que eran víctimas miles de argentinos.

Sostiene Malharro que en la planificación y articulación del modelo represivo impuesto por la dictadura militar, los medios de comunicación nacionales jugaron un rol destacado al difundir y apoyar al discurso oficial del Estado terrorista. La finalidad de la propalación del mencionado discurso tuvo dos objetivos: instalar una versión e interpretación de los hechos que tenían lugar en el país y ocultar la materialidad y dimensión de otros como la violación sistemática y continua de los derechos humanos.

Los medios se encargaron –se destaca- por presión de la dictadura o por afinidad con ella, de bombardear a la opinión pública con un discurso justificador del libre accionar de los cuerpos represivos, instalando y difundiendo el terror como arma de control social. Así se desinformó mediante la mentira y la manipulación a la población imponiendo sobre el imaginario social una noción ficticia de la realidad y un sentido de falta de conocimiento sobre los hechos que apuntaba a eliminar cualquier forma de conocimiento o “saber” que no estuviera dirigida y controlada por el Estado.

Vayamos a las conclusiones de esta Tesis Doctoral de Martín Malharro, tomando como ejemplos los diarios La Nación y Clarín, que mantienen su vigencia nacional frente a los avatares de La Opinión y La Prensa.

La Nación

El periodista Martín Malharro sostiene en su trabajo de tesis – de 1570 páginas- que La  Nación tuvo una línea editorial absolutamente adherente al golpe del 24 de marzo de 1976 y a su discurso. Avaló permanentemente al mismo y al ideario golpista, justificándolo como producto de la situación de desgobierno, violencia política, corrupción, crisis económica y descrédito en el que había caído el gobierno de María Estela Martínez de Perón.

Sobre la desaparición de personas “la información que publicó fue escasa y acotada, fue una información “lavada” de toda connotación condenatoria o crítica de los hechos…” Frente a las permanentes denuncias, La Nación “no cuestionó, investigó, ni reclamó por las violaciones cotidianas a los derechos humanos, en su lugar reprodujo los discursos justificadores de la violencia del Estado, tanto el discurso de las Fuerzas Armadas como el de la Iglesia”.

“Justificó, amplió y festejó discursivamente la represión ejercida en el ámbito educativo y gremial, argumentando que estaban infiltrados por la ideología subversiva. Así defendió el autoritarismo impuesto en las universidades como parte de un saneamiento de las aulas. También apoyo desde sus editoriales el control y desmantelamiento de las organizaciones sindicales”.

Agrega el trabajo, luego de analizar todos los diarios desde 1976 a 1983, que La Nación “propugnó e impulsó la colaboración del periodismo con el gobierno militar, inclusive aún frente a los casos de desaparición de periodistas como también ante los más flagrantes actos de censura. Defendió editorialmente la supuesta existencia y vigencia de la “libertad de prensa” en la Argentina”.

Clarín

El trabajo académico de Martín Malharro, tomando como base las publicaciones de los años de la dictadura,  indica que Clarín “no fue la excepción dentro del campo mediático…al caracterizar la represión como algo necesario en el marco de la “guerra contra la subversión…”

Agrega que “sindicó a la guerrilla como la culpable de todos los muertos políticos, a la vez que solicitaba al gobierno militar que actuara con firmeza en su desarme y justificaba, editorialmente, la implementación de la pena de muerte como la herramienta idónea para “instaurar definitivamente el orden”.

Este diario insistió discursivamente “en el carácter legal que tenía la represión estatal, sin publicar ninguna lista de detenidos ni solicitar el esclarecimiento de los secuestros y de las apariciones de innumerables cadáveres en toda la geografía nacional”.

Clarín “justificó la violencia del Estado terrorista con el argumento de que en el país, había una guerra total en la cual se enfrentaban dos ejércitos, uno de ellos era el de la nación y otro era el del “enemigo”.

También justificó editorialmente el silencio de la prensa argentina; no dudó en afirmar que “en el país existe libertad de prensa” y que los medios “aceptaban ciertas restricciones para desempeñar su labor ya que eran concientes”, según Clarín que “ellos también debían aportar al combate contra la subversión”.

El diario de la familia Noble no dudó en escribir que “la prensa nacional no tiene dificultades con un gobierno que persigue idénticos fines”.

FUENTE ADNRIONEGRO

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