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Claves para arrancar en positivo el 2019

Cada día creamos nuestra realidad mediante pensamientos, palabras y actos. La vida nos puede presentar problemas, y en esas instancias, lo único que podemos controlar es la actitud con la que los enfrentamos. Poner el foco en nosotros mismos brinda mayor control sobre el desarrollo de los acontecimientos. Pasamos de ser víctimas a ser protagonistas y así empezamos el cambio de adentro hacia afuera.

Por eso, en esta temporada de balances, que es cuando la mayoría de las personas hace listas eternas con las intenciones para el año que comienza (y sólo menos del 10 por ciento logra cumplirlas), te proponemos hacer una lista de «no intenciones».

¿Cómo sería? Adoptar una actitud general de confianza, de que tendremos un año en el que superaremos cada uno de los desafíos y conflictos con la mayor armonía posible.

«El filósofo griego Epicteto decía que lo importante no es lo que te sucede, sino cómo reaccionas ante ello. Y este pensamiento lo que muestra es la importancia de una actitud positiva en nuestras acciones cotidianas como una de las claves primordiales que nos permitirá atravesar problemas, dificultades o situaciones complejas. Porque si hay un enemigo, se encuentra en nuestra cabeza», asegura Manuel Montaner, coach ontológico profesional y director de la carrera de Relaciones Públicas de la Universidad del Salvador.

Para el especialista, durante años hemos asimilado los juicios que los demás tienen de nosotros, pensando que eso que nos decían era la verdad, sin distinguir qué verdaderas o falsas son las afirmaciones –los hechos- que pertenecen al mundo descriptivo, es decir, lo que miramos de la realidad (como, por ejemplo: «estudio periodismo», «tengo 35 años», «está lloviendo», etcétera).

En cambio, los juicios hablan de las opiniones que tenemos sobre algo o alguien («es una inútil», «los hombres no lloran», «es imposible de hacer») y dependen de los observadores que estamos siendo en ese momento.

«El tema crucial es que se han empleado estos vocablos –hechos y juicios- como sinónimos generando confusión y sufrimiento, porque muchos no conocen la diferencia y han llegado a creer que los juicios son la verdad. Error. Cuando nos damos cuenta de esto, es que podemos diseñar nuevas acciones para un futuro diferente, trascendente, poderoso», alienta Montaner.

«Cada año me propongo tomarme las cosas con calma, no discutir y resolver siempre lo mejor posible, pero a los pocos días algo me saca de las casillas y me olvido de mis intenciones, y desde ahí ya arranco el año cruzada», reconoce Ayelén, estudiante de Derecho.
Analía, una empleada administrativa de 40 años, jura que desde que cambió su actitud todo fue fluyendo: «No soy un remanso tampoco, pero empecé a buscarle el lado positivo a todo lo que me pasaba, sin utopías, simplemente con la intención de solucionarlo en vez de enroscarme una semana en cada asunto. Ser positiva me volvió más resolutiva, y si bien no me dejaron de pasar cosas malas, ahora cuando algo sucede, resuelvo y sigo».

¿Cómo lograrlo? Modificando algunos hábitos y pensamientos.

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No es tan simple programar la mente en positivo porque, sin dudas, surgirán conflictos, problemas y dilemas que harán peligrar esta buena intención. Pero, justamente, para atravesar los tiempos difíciles necesitamos algunas herramientas que nos ayuden a crear una estrategia que podrá acercarnos a nuestros sueños.
Estas son las recomendaciones del coach:


1- Tomar consciencia de nuestra propia responsabilidad, de que lo que estamos viviendo ahora es lo que sembramos ayer. Vivir en el presente nos empodera y nos permite enfocarnos en lo esencial.


2- Usar palabras y pensamientos positivos: para el Dalai Lama, «si la mente está ocupada con pensamientos positivos es más difícil que el cuerpo se enferme».


3- Trabajar el perdón como ejercicio permanente: es esencialmente para nuestro bienestar y para soltar cualquier tipo de cargas negativas como el rencor o los resentimientos.


4- Aceptar e incluir: mirarnos desde la incompletud, la imperfección y el error para capitalizarlos como maestros del aprendizaje.


5- Practicar el agradecimiento: produce conexión profunda con el legítimo otro y contribuye a una mirada positiva y más apreciativa de la vida.


6- Preparar metas alcanzables en el tiempo: generan automotivación para ir por logros mayores.


7- Hacer meditación lo más frecuente posible: ayuda a serenar la mente y a abrir el corazón, predisponiendo para accionar en forma efectiva.


8- Reservar un tiempo para la lectura: permite ampliar nuestra mirada personal, profesional y espiritual.


9- Dar es darse: hacer cosas por los más necesitados, el servicio es la forma más poderosa del amor y permite la apertura y el crecimiento interior; además, es un bálsamo para los tiempos difíciles o de prueba.


10- Construir contextos positivos y rodearse de personas que tengan miradas similares que trasciendan la victimización, de superación y de posibilidad.


11- Por último, en una sociedad que transitó pendularmente desde de la culpa pasando por la narrativa del sacrificio hasta al positivismo extremo es primordial practicar el liderazgo emocional. A la mirada completa de nosotros mismos se llega reconociendo, integrando y gestionando las emociones, y no tapándolas.

El liderazgo emocional nos permitirá atravesar el enojo, la tristeza, el desánimo y la baja tolerancia a la frustración que muchas veces se presentan en nuestros contextos cotidianos.


Por supuesto que esta no es una lista inmodificable, podemos complementar lo aquí expresado con aquello que tenga que ver más con cada uno de nosotros y se adecue a lo que queremos alcanzar. Montaner aconseja: «Háganlo en cuanto puedan, la acción genera ser. Y aunque todo pasa, tanto lo malo como lo bueno, lo único que no se repone es el tiempo».

Las claves para mejorar las relaciones de pareja en el comienzo de un nuevo año

Cuando uno desea relajarse, descansar y dejar las preocupaciones para otra ocasión,prestarse a la reflexión y al autoconocimiento no es una tarea fácil. Sin embargo, los días de receso pueden ser una buena oportunidad para detenerse a pensar en aquello que pasamos por alto a lo largo de año: la contemplación de un paisaje, pasar tiempo con seres queridos por el bello acto del encuentro, incentivar la imaginación con la lectura, entregarnos al sexo sin apuros o incluso probar nuevas formas de comunicación en la pareja.

«Reflexionar sobre lo que nos pasa en nuestro mundo emocional no es una tarea acostumbrada, más bien diría que si no existen motivos puntuales, se desestima o se posterga para otra ocasión. El vértigo de la vida moderna reduce la percepción de las cosas a la mera utilidad, de esta manera también se restringen los sentimientos, el pensamiento se ciñe a la supervivencia y la vida interpersonal se empobrece», aseguró Walter Ghedin, médico psiquiatra y sexólogo.

Después de años de relación, entrar en el modo piloto automático a veces resulta muy fácil. Y tomarse un tiempo para reflexionar acerca de lo que sucede suele ser de gran ayuda. Por eso, mantenerse activo en la relación, consultar con la pareja y reflexionar corrobora, o no, que ambos miembros se encuentran felices y satisfechos en la unión.

Existe una gran diferencia entre el tiempo de calidad y lo que se le asigna a la pareja luego de un día largo de oficina. Encontrar un compañero de vida que valga la pena es difícil en estos días. Apreciar los resultados y compartir lo importante que significa el otro para uno siempre va a dar resultados positivos.

Una de las quejas más comunes entre parejas es la falta de atención a la relación. Demasiadas personas piensan que pueden correr el romance a un segundo plano y enfocarse en otras áreas de su vida. Sin embargo, cuando esto sucede y la relación queda perdida en la lista de prioridades, solo detrás del propio cuidado personal, las cosas comenzarán a deteriorarse.

«Comenzar un año nuevo supone renovar esperanzas en general y en los vínculos personales la presión por hacerlo es mucho mayor. Enfrentar las vacaciones, el tiempo libre de los niños y las fiestas contribuyen al cansancio del año. Por eso estos tiempos traen tensiones y exponen los deseos insatisfechos y las frustraciones», aseveró en diálogo con Infobae la doctora Mirta Goldstein,psicoanalista y vicepresidente de la Asociación Psicoanalítica Argentina.

Por todo esto, la experta recomienda no sucumbir a los excesos y exigencias, ya que reconocer los límites reduce el estrés. También propone tratar de reencontrarse con la propia verdad y plantear a la pareja las necesidades.

Emociones exacerbadas 

Para la licenciada Esther Any Krieger, miembro didacta de la misma asociación, el fin del año remueve en nosotros situaciones de despedida y de desapego. «Esto trae consecuencias psicológicas que indefectiblemente tienen que ver con pérdidas y con separaciones. Es natural que frente a esto nuestro animo se acelere, nuestro pulso se ponga ansioso y por qué no también melancólico. Es natural que los seres humanos estén convulsionados y saquen cuentas de un año que concluye, que surjan inquietudes afectivas y proyectos», advirtió.

Todas estas acciones, y muchas más, estimulan el mundo emocional. Ghedinpropone que antes de sumergirnos en los clásicos «pensamientos automáticos» que guían estos días de cierre de año, nos detengamos a pensar cómo estamos con nosotros mismos y con los demás, no para evaluar los objetivos alcanzados, ni reprocharnos por los postergados, sólo para preguntarnos por nuestra humanidad,si estamos siendo congruentes con nuestros deseos más profundos. «Es un noble compromiso -explicó- intentar saber si nuestro mundo emocional se ha enriquecido o, por el contrario, se ha convertido en un subordinado de la vida cotidiana».

¿Qué cambiar? ¿Por donde empezar? 

«En primer lugar conviene tener en claro si el cambio es algo que uno desea o si la presión del cambio viene del afuera, llámese ese ‘afuera’ a la pareja, los padres, los hijos o un jefe. O si por el contrario, es un deseo propio. El ser humano no aprende necesariamente de la experiencia, es el único ser viviente que tropieza dos veces con la misma piedra. Y, sin embargo, el deseo de cambio puede ser imperioso», sostuvo Juan Tesone, médico psiquiatra y psicoanalista, miembro titular de la Asociación Psicoanalítica Argentina.

El éxito del cambio se da cuando nace desde un deseo propio, o si la propuesta viene del entorno, cuando la persona la hace propia. «Los motivos del deseo de cambio pueden ser muy variados: desde dejar de fumar, o dejar cualquier adicción, hasta cambiar de pareja, de trabajo o de ciudad», sostuvo el experto.

Consejos para un final de año más íntimo

En el fin de año y las vacaciones se juega una invalorable oportunidad para proponer cambios en la vida familiar. «Hay parejas que optan por relajarse, cumplen con saber para dónde van a rumbear, y que lo demás sea obra del tiempo y las circunstancias. Otras quieren tener todo organizado, como si la anticipación cronometrada brindara la certeza de unas vacaciones más ‘relajadas’. En esa búsqueda de organización del tiempo libre se recurre a opciones que terminan siendo contraproducentes, generando ansiedad, discusiones innecesarias y la pérdida de la pretendida intimidad», advirtió Ghedin. 

Para el experto, el fin de año y el período vacacional deben asumirse como un descanso, el recupero de acciones que se pierden o se relegan durante el año, por ejemplo: la comunicación profunda, la manifestación de afectos, la capacidad de juego, la distribución de actividades para que nadie se sienta sobrecargado de tareas o la distribución equitativa de responsabilidades.

«Todas estas acciones y muchas otras ayudan a restablecer una interacción más saludable dentro del ámbito privado de la familia y la pareja. Es posible que con los hijos exista más paciencia, flexibilidad y hasta armonía en el tiempo de vacaciones», concluyó.

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