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Lis ejemplo de superación y de inspiración, volvió a caminar y jugar después de que un tren le amputó los pies

(NOTI-RIO) Liz Candela con sus apenas 5 años, es un ejemplo de superación y de inspiración para muchas personas, luego que su futuro cambió para siempre, cuando una formación del tren le amputara parte de sus dos piernas.

Hoy las prótesis, a las que trata de adaptarse diariamente, serán las partes extras para que pueda llevar una vida normal, aunque nada será como antes. 

Pasaron 15 meses de aquel momento doloroso, donde su madre Cecilia, no puede evitar llorar al recordar esa tarde tragedia. El domingo 1 de abril cerca de las cuatro de la tarde, le cambió la vida a todo el grupo familiar para siempre.

Aunque rápidamente Cande, sentada junto a ella, con una naturalidad sorprendente, con su pequeña mano seca sus lagrimas y le va corrigiendo detalles de la historia que le toco vivir.

La nena es inquieta, muestra picardía, entrometida, hasta le hace berrinche durante la charla, además no muestra vergüenza de mostrar sus “nuevas patas” como le llama ella, mientras que mamá reza para que esa energía la tenga por siempre.

Ese fin de semana la familia que reside en la ciudad de Roca, estaban de visitando a sus allegados en Río Colorado en el barrio de Villa Mitre, a pocas cuadras de donde ocurrió el triste desenlace.

La niña junto a su hermanito mayor de 12 años y otros primitos, le habían pedido permiso a mamá para ir a la escuelita de la iglesia al cuidado de los tíos.

Luego de haber pasado un tiempo de diversión, habían decidido ir a otro domicilio, que implicaba volver a cruzar las vías.

En esos momentos se encontraba parada una formación de trenes de la empresa “Ferrosur Roca S.A” realizando cambio de guardia como ocurre diariamente, que retornaba desde Neuquén antes de emprender el viaje a la ciudad de Bahía Blanca.

Eso implicaba para el grupo un impedimento, pero “al ver que otra gente estaba sorteando ese obstáculo por distintas formas” para ir hacia el centro de la localidad o para volver al barrio, ellos (tras un descuido de los adultos) también decidieron emprender el desafío, sin percatarse del peligro real y que la maquina estaba en marcha lista para partir.

Unos pasaron otro se quedaron, pero Candela justo estaba caminando sobre una de las plataforma de un vagón, cuando la formación se puso en marcha, haciendo que la pequeña perdiera el equilibrio y cayera abruptamente debajo de la mole de hierro donde la atrapó y tras arrastrarla algunos metros.

Las pesadas ruedas de acero terminan mutilando las piernas casi a la altura de la tibia, incluso el corte y el golpe causándole daños en la columna vertebral.

De alguna forma ayudada por los gritos de la gente que estaba en el lugar, el maquinista del tren frenó la marcha, evitando que el desenlace fuera irreversible o que pueda costarle la vida a la nena.

En pocos minutos llegó la ambulancia para trasladarla al hospital, al mismo tiempo llegaba al sitio Cecilia, “Cuando la vi arriba de la ambulancia lista para el traslado, ella estaba casi desvanecida, pero totalmente lucida, queriendo hablar con migo. Yo no sabía qué hacer, no podía reaccionar, estaba helada.” Comentó.

Rápidamente fue derivada  al hospital José Cibanal donde la atendieron rápidamente ,hicieron las primeras curaciones y la derivaron al Sanatorio Juan XXIII de Roca donde se le practicaron varias cirugías en las piernas, que le permitieron recuperar la movilidad. “Durante ese tiempo cuando Candela se despertaba, mostraba dolor pero nunca perdió el conocimiento y me contaba todo lo que había pasado, incluso hablábamos de otros temas sin ningún problema. Permanentemente con su corta edad me trasmitía tranquilidad y me daba fuerzas que solo ella es capaz de tener ese fortalecimiento de salir adelante.”

“Los primeros tres o cuatro meses fueron muy duros, donde la operaron varias veces para hacerle retoques. Pero tiene una energía única, que es contagioso, inclusive en esos días que vienen a la memoria todo lo que pasó.” Resalta Cecilia.

Tras el duro golpe, la pequeña comenzó con su vida, ahora tratando de adaptarse al uso de las prótesis que deberá utilizar por siempre.

Hace los trabajos de rehabilitaciones en A.D.A.N.I.L. de Roca, institución al que acudirá periódicamente, debido que las prótesis deben ser cambiadas al mismo tiempo que la nena vaya creciendo.

Candela va al jardín nº 113 de Chacra de Monte y el pasado 25 de mayo se dio el gusto de participar en una coreografía junto a sus compañeritos, a pesar del temor de mamá.

Además en la casa suele andar en bicicleta, con las rueditas traseras puestas. “Pero cuando aprenda bien, voy andar sin rueditas” afirma la misma niña al escuchar el relato de su mamá.

CECILIA DEJO EL TRABAJO

La tragedia también cambió la vida cotidiana de Cecilia Hernández, quien se desempeñaba en un galpón  de empaque al que tuvo que renunciar para abocarse al cuidado de la nena.

Durante este año trabajó en forma temporal en otros sitios, aunque actualmente se encuentra desempleada.

Incluso debe hacer grandes esfuerzos para recorrer los 11 kilómetros que separan de su domicilio al centro de la ciudad de Roca, para realizar trámites, llevar a la pequeña al médico, a los tratamientos, etc.

CADA DIA ES UNA GRAN HISTORIA.

Cecilia a lo largo de la charla comenta. “Cada vez que empieza el día con Candela es una historia diferente. Cada día al levantarse hay que ponerle las prótesis, que al principio le provocan dolor y lleva un tiempo la adaptación.”

Cada mañana, en auto, bicicleta, a upa o en changuito la lleva y la va a buscar hasta el jardín, al que no quiere faltar, porque es un lugar donde sus maestras y compañeritos la hacen sentir integrada sin notar las diferencias.

LA OBRA SOCIAL CUMPLIO

Hasta el momento cada gasto medico, cada rehabilitación, además de las ortopedias fueron por la obra social del papa de la nena.

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