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«El aborto sale sí o sí antes de mitad de año»: el plan que Alberto Fernández ya le bajó a su equipo

«La ley sale sí o sí». Esa fue la contundente directiva que Alberto Fernández le dio a su equipo después de las elecciones de octubre en las que se impuso por una diferencia de ocho puntos ante su principal rival, Mauricio Macri. Durante la campaña, el tema estuvo en agenda tanto en on, como en off. Desde el denominado «albertismo» anticipaban con cierta cautela que el proyecto no sería una de las prioridades legislativas, aunque estaría en agenda y con un contundente apoyo por parte del Ejecutivo. Delante de las cámaras, el por entonces candidato por el Frente de Todos hacía lo propio: «Con la legalización del aborto le vamos a dar seguridad a las mujeres pobres».

El 27 de noviembre por la noche, después de que Macri reconociera la derrota electoral desde Costa Salguero, una multitud aguardaba desde la calle -y por televisión- el primer discurso de Alberto como presidente electo. Pañuelos verdes se enaltecían mientras hablaban Axel Kicillof, luego Cristina Kirchner e incluso durante los minutos en los que el tomó el micrófono el propio Alberto. Se habló de los números que dejaba María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos Aires, se le pidieron medidas a Mauricio Macri y, por último, se intentó transmitir un mensaje de optimismo, en el marco de la grave crisis económica. Pero hubo un tema del que no se habló: el tratamiento de la ley por la legalización del aborto.

«¿Lo harán o no lo harán?», se preguntaron muchos de los presentes aquella noche durante el festejo. «Dijo que sí», se respondían entre sí. «No sé, tal vez lo dejen para más adelante. Lo urgente es la economía», analizaban otros. En efecto, nadie sabía a ciencia cierta si el proyecto volvería al recinto y, en caso de hacerlo, si contaría con el apoyo político del nuevo oficialismo. En las últimas horas, fue el propio Alberto quien habló por primera vez sobre el tema, ya como presidente electo: «A lo largo de toda la campaña le pedí a la Argentina que deje de ser hipócrita y deje de penar el aborto, entender que es parte de la hipocresía argentina que condena a la mujer sin recursos a tener que recurrir a realizarse el aborto en condiciones malas de asepsia».

La ley sale antes de mitad de año»

El tema volvió a instalarse en la agenda mediática y comienza a prepararse la cancha para llevar adelante una de las peleas legislativas que se darán el año que viene. «La ley sale sí o sí el año que viene, ese fue el pedido de Alberto«, sostienen desde la mesa chica del presidente. «Le vamos a dar estado parlamentario, pero no va a ser una de las primeras leyes», advierten. En efecto, una de las primeras medidas que el futuro oficialismo tomará a partir del 10 de diciembre es la convocatoria a sesiones extraordinarias, una vez que el recambio legislativo quede efectivo. «Es un tema importante para la agenda, pero antes hay que sacar urgente algunas leyes de rango económico», explican.

¿Cuáles son las leyes que buscará aprobar Alberto Fernández durante las sesiones extraordinarias?

  • Ley de Emergencia Pública: el objetivo es que el Gobierno recupere las facultades extraordinarias en materias impositivas, financieras y cambiarias, entre otras.
  • El Presupuesto para el 2020.
  • La creación de un Consejo Económico y Social.
  • Una Reforma Tributaria, apuntada a simplificar el régimen actual de pymes y comercios.
  • La creación de un Consejo Nacional de Seguridad.

Aunque no se descarta la incorporación de otras leyes que el equipo económico considere necesarias al acceder el 10 de diciembre a los números de la economía real, lo cierto es que el tratamiento de la ley del aborto no deberá esperar mucho tiempo más. «Sale antes de mitad de año»; anticipan desde la mesa chica del presidente electo. 

La aprobación o no del proyecto de ley contará con el apoyo de Alberto, pero también se verá reforzada por la nueva composición de las cámaras. En efecto, el salto mayor se dio en la Cámara Baja, en la que los «verdes» superan por 16 votos a los «celestes». En el Senado, en cambio, la votación será más pareja.

Los números son categóricos. En diciembre, 114 diputados se sentarán con una posición pública a favor de la legalización del aborto: ya sea porque anticiparon su postura o porque fueron parte de los que el año pasado votaron a favor del proyecto. La «banca celeste» es de 98 y se suman 45 «indefinidos». Serán ellos los que inclinarán la balanza. Las últimas elecciones fueron clave a la hora de modificar la estructura: se sumaron seis bancas a favor, se perdieron cinco indefinidas y una antiabortista.

En el Senado, la balanza sigue a favor de los antiabortistas, quienes cuentan con 35 bancas, mientras que las que están a favor de la legalización son 32. Hay cinco indefinidos, que serán claves a la hora de sacar o no el proyecto adelante, siempre teniendo en cuenta que Diputados le diera de nuevo una media sanción. El fantasma de la vigilia que comenzó el histórico 8 de agosto (#8A) todavía sigue latente. Esa madrugada, la Cámara Alta rechazó la media sanción: fueron 38 votos negativos, 31 positivos, dos abstenciones (las de Omar Perotti y Lucila Crexell) y la llamativa ausencia de María Eugenia Catalfamo, quien días antes había anticipado su voto positivo.

Para repetir ese escenario, los «celestes» deberían captar dos de los cinco votos indecisos. ¿El motivo? En caso de que la votación alcance un empate de 36 a 36, la decisión quedará en las manos de Cristina Kirchner, quien presidirá la Cámara Alta y ya acompañó el proyecto el año pasado.

Es cierto: Cristina Kirchner no acompañó el debate por la legalización del aborto durante sus dos mandatos presidenciales. Sin embargo, la posición de la actual vicepresidenta electa cambió luego de dejar el sillón de Rivadavia y quedó plasmada el año pasado cuando expresó su voto afirmativo desde su banca en el Senado. Habían pasado sólo cinco minutos de la una de la madrugada cuando le tocó dar su discurso:

  • «Vamos a acompañar esta media sanción. Siempre he votado por la vida y he gobernado por y para la vida».
  • «Defiendo la vida cada vez que voto en contra de las políticas económicas que significan que la gente esté peor, he votado aquí siempre por la vida, cada vez que me he opuesto a políticas de restricción social, de desconocimiento y precarización de derechos».

Precarizar derechos es votar contra la vida»

  • «Los pibes, una vez más, advierten el cambio de época y demandan ser escuchados. Si quieren saber quiénes me hicieron cambiar de opinión, fueron las miles y miles de chicas que se volcaron a la calle».
  • «Verlas abordar la cuestión feminista, verlas criticar, pero también describir la realidad de una sociedad patriarcal nos debe colocar a todos en un lugar distinto».
  • «No es fácil abordar un tema de esta naturaleza, pero es obligación hacerlo a partir de la comprensión, más allá de nuestras creencias y convicciones».
  • «Estamos rechazando sin proponer nada alternativo, la situación va a seguir siendo la misma».

No es una cuestión de convicciones, sino de dar respuestas a un problema que existe»

  • «Si tuviera la certeza de que votando negativamente no habría más abortos en la Argentina, no tendría ninguna duda en levantar la mano»
  • «El problema es que este cuerpo hoy va a rechazar lo que viene como media sanción y van a seguir produciéndose abortos. No es una cuestión de convicciones, sino de dar respuestas a un problema que existe».
  • «Con todas las convicciones de cada uno, pongámonos a pensar si realmente es justo que en una sociedad que ha adquirido este nivel de movilización y de comprensión le sigamos imponiendo unos la conducta a los otros».

Por último, la por entonces senadora pidió abandonar el término «aborto» y reemplazarlo por el de Interrupción Voluntaria del Embarazo: «Así como en Estados Unidos Martin Luther King impuso que no se mencionara lo negro porque significaba estigmatización, hablemos de interrupción voluntaria del embarazo»:

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