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Medios públicos sin público

A ambos lados de la mentada grieta política y cultural que asola nuestro país existe, históricamente, escándalo e indignación por la gestión de los medios de comunicación estatales. Depende de quien lo gestione, del otro lado habrá estupor y repudio. Cada gestión contrata a propios para difundir contenidos, conforme a su ideología y estética, utilizando para ello los dineros de los ciudadanos en productos que a los ciudadanos no nos interesa consumir.

Esta semana se presentaron la nuevas autoridades del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos (SFMCP) que es un organismo, con rango de secretaría de gobierno, que depende de la Jefatura de Gabinete de Ministros de la República Argentina. Se trata de un organigrama enorme y burocrático sin relación en tamaño y presupuesto a las necesidades de los medios de comunicación actuales. Es como tener un tren a vapor o un telégrafo o un walkman o una carreta. Pero carísimo y pagado con nuestros impuestos, eso sí.

El Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos está compuesto por:

* Televisión Pública Argentina (Canal 7).

* Radio Nacional (integrada por 50 emisoras que incluyen AM, FM y onda corta).

* Radiodifusión Argentina al Exterior (RAE).

* La Agencia Nacional de Noticias Télam.

* Tres canales por suscripción (Encuentro, Pakapaka, DeporTV).

* Polo de Producción Audiovisual.

* El parque temático Tecnópolis.

* Banco Audiovisual de Contenidos Universales Argentino (Bacua).

* Centro Cultural Kirchner (CCK). 

¿RECONSTRUCCION?

El pasado miércoles el jefe de Gabinete de la Nación, recibió a las nuevas autoridades para trazar los lineamientos generales que se aplicarán en el sistema. En la reunión, los flamantes directores de cada uno de los medios públicos explicaron las características que tendrá la reconstrucción de los medios estatales. Es de manual que cada gestión entrante hable de la «dura herencia recibida», atajo fundamental de los funcionarios ante su propia ineficacia.

Pero lo que nadie pondrá sobre la mesa, en ninguna gestión y bajo ningún concepto es que (vamos a decir las cosas sin vueltas) los medios públicos no tienen público. Dato, no opinión.

Analicemos el tema: dependiendo de cuantas atribuciones consideremos que tiene el Estado, ampliaremos o reduciremos sus funciones a brindar salud, educación, seguridad, etc, etc. Pero si nos ponemos a pensar resulta muy difícil defender que el Estado sea propietario y gestor de un medio de comunicación con periodistas a sueldo del Gobierno de turno, que tendrán una línea editorial necesariamente oficialista. No hay forma de que esto no funcione así, de suerte tal que se tratará siempre de una herramienta de propaganda pagada con el esfuerzo de los ya esquilmados contribuyentes. El verdulero, el enfermero, el monotributista, el heladero pagan impuestos para que les den noticias favorables al gobierno de turno, una locura! Esta aberración determina el nulo interés de la audiencia en el contenido, su ineficiencia manifiesta y su completa intrascendencia.

Ahora bien: si nadie los mira, si desde hace años es casi imposible medirlos porque no superan los décimos. Si tiene una calidad bochornosa, contenidos sesgados y son una fuente inagotable de incordio ¿para qué tenemos medios públicos?

¡Son servicios públicos!, gritarán a garganta batiente los políticos. Bien, desarrollemos: Servicios? Sacando el claro adoctrinamiento que es un servicio que los medios estatales brindan, no a los ciudadanos sino a la casta política, no brindan ningún servicio en la actualidad. Todo lo que puedan ofrecer viene mejor y más rápido a través de las nuevas tecnologías. Plataformas de contenidos y dispositivos inteligentes son mucho más expansivos, baratos y eficaces.

No hay forma de que compitan con eso y de hecho no lo hacen, dado que nadie los consume. Y aun así, el consumo extramarginal que pudiera subsistir ¿justifica sostener semejante parafernalia, semejante presupuesto?

En cuanto a contenidos, existe un «mercado de consumo» de información y entretenimiento: somos nosotros, todos, eligiendo películas, diarios, periodistas, series, artistas. A la hora de elegir somos sinceros, en nuestra intimidad, no tenemos posturas, miramos lo que se nos canta. Y, seamos francos, no miramos medios públicos. Así lo demuestran la lapidarias mediciones.

Los gobiernos no son ingenuos ante esta realidad, por ese motivo gastan un dineral en regar a los medios de comunicación privados con la llamada pauta estatal. La pauta estatal es por un lado rastreable cuando es en blanco y más bien turbia cuando toma forma de auspicios de bancos públicos a programas periodísticos, municipios con calles de tierra que auspician segmentos de tv o radio, etc. Por qué los gobiernos ponen plata en los medios privados si tienen semejante sistema de medios públicos? Porque saben perfectamente donde se concentra la audiencia, porque no confían en su propia generación de contenidos.

Bueno, también lo hacen para tener al periodismo domado, pero esa es otra historia. El político quiere tener a los medios de su lado y tiene la caja. El dueño de un medio quiere ganar plata y a la vez influir en política. Este mecanismo no se detiene bajo ningún signo político.

Entonces volvamos a preguntar ¿para qué queremos medios públicos sin público? Puede ser para colocar amigos y simpatizantes políticos, sí, pero los amigos consiguen transmitir el mensaje a los votantes?. No. Nadie los escucha. La gente se pasa la vida en las redes sociales. Los medios públicos ya no pueden competir y menos influir.

Las cadenas de streaming hace tiempo que sepultaron la televisión convencional que ha perdido también al público infantil, en manos de YouTube. El deporte podría arrojar buenas cifras, tal el caso de «Fútbol para Todos» pero es limitado dado el cambio cultural que significó el consumo a la carta y además no es constante (repunta en campeonatos y clásicos). Y esto hablando de medios competitivos y de calidad, pensemos en lo devastador que ha sido el cambio de época para el elefante blanco que son los medios públicos.

¿Por qué estamos obligados a pagar por medios estatales aunque no queramos verlos?
Sin audiencia, el conjunto de medios estatales tuvo un déficit de más de 3.800 millones de pesos en 2019, según la información oficial. La estimación presupuestaria consta la resolución 672/2019. Del «Plan de Acción y Presupuesto para el ejercicio 2019 de Radio y Televisión Argentina Sociedad del Estado» se desprende que el ministerio decidió «aprobar el Resultado Operativo (Pérdida de Operación) estimado en tres mil quinientos ochenta y tres millones trescientos cincuenta mil cuatrocientos sesenta y ocho pesos ($ 3.583.350.468)». https://www.boletinoficial.gob.ar/detalleAviso/primera/213408/20190813

Y acá no se trata de si las nuevas autoridades del Sistema de medios Públicos nos simpatizan más o menos. No es cuestión de si los periodistas son un poco o muy fanáticamente militantes. No se trata de que exista o no, un 678 con matices. El ejercicio periodístico se basa en el control al poder, como decía George Orwell, «periodismo es publicar lo que alguien no quiere que publiques. Todo lo demás son relaciones públicas». Cada gobierno hará una gestión de los medios de comunicación bajo su dominio según su adscripción ideológica. 

Es justo que el dinero de nuestros impuesto sostenga ese sistema innecesario y obsoleto, que además, por naturaleza, será complaciente con el poder?

Por supuesto, siempre existirá el sesgo y la imparcialidad en la producción de contenidos periodísticos y culturales, pero los que los dueños de medios produzcan con su dinero estará reservado al éxito o fracaso de sus productos. 

El problema es cuando pagamos de nuestros bolsillos los sesgos ideológicos de los gobiernos de turno. Pasan los gobiernos y los ciudadanos seguimos condenados a sostener a los Medios Públicos sin público.

Un comentario sobre «Medios públicos sin público»

  1. POR INTERES BAILA EL MONO»,DICHO QUE VIENE DEL SIGLO 19 O SEGUN LITERATURAS ,DESDE ANTES,Y CON SOCIEDADES DEBILES DE FORMACION COMO LA NUESTRA ,PRIMERO VA EL DINERO,DESPUES EL DINERO Y POR ULTIMO EL DINERO,EL RESTO ,SEGUN LOS ACAPADORES ES PARA LA GILADA»QUE NO RECIBE MAS QUE NOTICIAS MANIPULADAS Y ACORDADAS DE ACUERDO A QUIEN PAGA MAS.

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