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Resisten el ocaso de la época dorada del vino en Río Colorado

(NOTI-RIO) La localidad de Río Colorado tiene su actividad económica predominante atada a las producciones de la fruticultura, la horticultura y la ganadería,  aunque sus primeros pasos en el crecimiento fueron las pasturas y la vitivinicultura desarrollándose decenas de bodegas donde elaboraron vinos de mesas que estuvieron en las mesas familiares a lo largo y ancho del país.

Hoy se pueden ver las moles de cementos, con grandes estructuras, con sus mayorías del equipamiento y maquinarias llenas de óxidos, que se conservan intactas, demostrando una época dorada de los vinos en las colonias frutícolas que fueron desapareciendo  por distintas razones en la década de los 80-90.

Uno de los principales problemas de la desaparición de los emprendimientos fueron los cambios que comenzaban a darse en las variedades de vinos, aunque la mayoría de los productores consultados, señalan que en esos tiempos las grandes bodegas que se desarrollaban en la provincia de Mendoza, les habían declarado “La Guerra” a las bodegas que funcionaban en la provincia de Río Negro, las que eran las que mayormente abastecían de vino en la zona patagónica.

Según los distintos relatos, cuando la zona comenzó a desarrollarse con buenas perspectivas. El crecimiento era importante, que llevaban a varias de las bodegas invertirán en infraestructuras, equipamientos para mejorar y aumentar las producciones. “Pero de repente comenzaron con controles “muy llamativos” del Instituto Nacional de Vitivinicultura. Fajaban los toneles para impedir la salida de los vinos, los resultados de las muestras llegaban a meses, que los vinos se echaban a perder y todos terminaban derramados en las acequias. Encontraban partículas que solo ellos las encontraban y después de hacerte perder el año de trabajo y de producción, te aplicaban onerosas multas. Todo eso hizo que las bodegas sucumbieran.” Recuerdan los productores.

 Desde hace unos pocos años Ezequiel Naumiec, cautivados por las historias de la zona, la calidad de las tierras y un clima especial, se instaló en Colonia Reig, con una importante inversión económica comenzó a desarrollar un emprendimiento productivo ligado a la cadena del vino, que además incorporará un espacio para el aprovechamiento del turismo que tiene fecha de inauguración en la víspera de los 119 años de la localidad.

La nueva propuesta comenzó en 2014, que tiene proyectado elaborar inicialmente unos 12 mil litros de vinos malbec, para comercializarlos dentro del país, además de ponerle un nuevo valor agregado al emprendimiento aprovechando las experiencias de grandes bodegas, acercándolo al turismo.

Los visitantes que lleguen a la chacra podrán degustar de los buenos vinos y conocer toda las intimidades de la elaboración, entender sus exclusiva procesos de fabricación y la calidad que se destacan.

Recorriendo el rico historial de la zona, podrán comer comidas elaboradas que distinguen a la Patagonia en el flamante complejo levantado a orillas del Colorado y hasta pernoctar en el lugar por algunos días más.

“Río Colorado tiene una rica historia con el vino y eso es lo que queremos aprovechar. En estas 6 hectáreas queremos tener varios clones de malbac, que nos permita tener una mirada internacional. Las primeras pruebas que se hicieron con enólogos de Mendoza y se sorprendieron por la excelencia del producto que podemos desarrollar acá.” Y agregó “Acá logramos algo distinto porque tenemos un suelo arenoso mezclado con arcilla, los que nos da una uva especial para los vinos que empezaremos a producir oficialmente este año.” Comentó Naumiec

Las producciones del establecimiento sé realizar en forma orgánica y “biodinámico”, el método de agricultura ecológica.que incluye tareas aprovechando los ciclos de la luna que asegura tener influencia sobre las plantas.

“Uno, en la bodega ordenamos loes elemento y la naturaleza se encarga de darte un buen producto. Para estos vinos no utilizamos ni agroquímicos ni levaduras. En los fermentos son propios de las plantas. Esto nos da un vino único y de calidad que el mercado exige.” Dijo Ezequiel

La fecha elegida para inaugurar es el próximo 28 de marzo, mismo día que se cumplirán 10 años desde que comenzó a rondar en la cabeza el proyecto que comienza a ser realidad.

El nombre del vino será “Trina”  

MOMENTOS DE ORO

La bodega de Carbó Hermanos, tenia una capacidad para producir 3.720.000 litros de vinos por temporada, los que salían embotellados para su comercialización en varios puntos del país, en botellas de 1 litro y damajuanas de 5 y 10 litros de vino de mesa blanco, rosado y tinto.

En el predio del establecimiento aún recuerdan el gran movimiento de cada temporada, donde se veían extensas colas de carros cargados de uvas que eran tirado por caballos o por los primeros tractores cargados, que pasaban horas hasta que le llegaba el turno para descargar.

“Mis primeros pasos los di acá adentro”  señala con melancolía Raúl Aníbal Carbó, mientras recorrer la bodega que construyó su abuelo, en la cual llegó a trabajar hasta el cierre definitivo en la década del 80.

“El movimiento que generaba la producción de vino, fue muy importante, concentrando mucha mano de obra directa e indirecta. Además los vinos de esta zona eran reconocidas en muchas partes del país.

Por los constantes problemas para salir al mercado de los vinos y algunas de las crisis que afectó a la vitivinicultura, los productores de la región, comenzaron a cambiar sus producciones, plantando peras y manzanas entre los cuadros de viñas. Otros llegaron a contratar personal para erradicar las plantas.   

Edgardo Ferroni, presidente de la Cooperativa de Productores Limitada, en los libros contables resaltan la producción de vinos de mesas “Nuevo Valle” llegó a los 3 millones de litros por temporada.

Está en la década de los 90’ fue la última bodega en cerrar sus puertas poniendo punto final a la época de oro de la producción de vinos.

Hoy al igual que la mayoría, conservan intactas los edificios, como el equipamiento que se utilizaba en esas épocas, las que en la actualidad son obsoletas para pensar en reactivarlas.

Solo pueden ser conservadas como sitios históricos, los cuales podrían utilizarlas para un recorrido turístico, que rememore el comienzo productivo de Río Colorado.

LAS BODEGAS

Los más memoriosos de recuerdan que una veintena de bodegas algunas de ellas para producción propia de la familia, aunque sobresalieron algunas como;  Las bodegas de la Cooperativa de Productores, Blazesczuk Basillo, Prates Josue, Carbo Hermanos, Centeno Hermanos, Bodega San Lorenzo, Sorgo Pascual, Cooperativa Valle de Oro, Dominici Francisco, Merida Aniceta, Azcón Hermanos. Occhipinti Hermanos, quienes  producían mas de siete millones de litros de vinos de mesa que se comercializaban en distintos puntos del país.

También funcionaron las artesanales de cómo Sampaolo, Tondelli y Licitra, algunas de ellas aun hoy continúan manteniendo la historia viva, produciendo vinos de calidad.

EL  “VIÑEDO”  EL PRINCIPAL EMPRENDIMIENTO

El establecimiento “El Viñedo” hunde sus raíces a principios de siglo pasado, transformándose en el primer y principal sitio del emprendimiento productivo que encaminó a la localidad de Río Colorado, de donde también salieron los agricultores con conocimientos que luego plasmaron en las tierras vírgenes de las colonias.

Todo se desarrolló a 20 kilómetros al oeste de Río Colorado, donde se encuentra la propiedad de la Cía. Inmobiliaria Candelaria Fouillerac de Duhau quien compró a Bordelois el 31 de mayo de 1909, unas 6.669 hectáreas sobre la margen derecha de río.

Poseedores de 80.000 hectáreas en el interior del departamento, su mayor proyecto consistía en la adquisición de tierras linderas al río. Casi en forma inmediata contrataron los servicios del agrimensor enólogo Mario Salles que fue el administrador del lugar por más de 20 años.

En 1911 comienzan a hacer los desmontes y a plantar viñas de cepas francesas tipo pinot y cabernet, moscatel rosado, semillón (Sauternes) con postes de quebracho dando origen al establecimiento Bodega y Viñedos Lutecia, famosos en la zona por su calidad.

Alrededor de 1920 se construye el casco del chalet con todo lujo y confort de la época, y la bodega con capacidad para 11.000 litros en cascos de roble. Primero hicieron una bodega bajo tierra para la frescura del vino, donde se almacenaban de 8 a 10.000 litros.

El establecimiento fruti-vitivinícola-agrícola-ganadero contaba con 280 hectáreas de viña, 60 de frutales y 200 de alfalfa de secano.

El riego se realizaba por medio de un motor a nafta con una bomba. Contaban además con arado de mancera, de disco tirado por caballos y trilladora para la alfalfa.

La alfalfa la utilizaban para el consumo interno de los animales y el último corte para semilla. Por lo general realizaban dos cortes al año. En 1930 cosecharon 800 toneladas de uva. También tuvieron colmenas y tambo.

El establecimiento nucleó a un grupo de familias a quienes les entregaban una casa, y hombres solteros, que trabajaban la tierra como peones y percibían $100 por hectárea y 7% de la cosecha. Les pagaban con vales que cambiaban por mercadería en La Casa Aznárez.

Para facilitar la comercialización, la familia Duhau gestionó la construcción de una estación para cargas y descargas.

La producción, frutas y bordalesas de vino eran llevados a la estación por carros de 4 ruedas.

En 1941 el viñedo lo compró Nazar Anchorena.

A mediados de la década del 70 las bodegas dejaron de funcionar. En septiembre de 2003 se remataron las tierras del viñedo, que fueron adquiridas por empresarios privados.

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