La provincia de Río Negro le declaró la guerra a los loros

Las cotorras argentinas son especie que se dedica a destruir frutos, pese a que no se los comen. Y eso está sucediendo en toda la zona del Alto Valle y Valle Medio de Río Negro, sonde la situación está descontrolada y los productores sufren las consecuencias de la destrucción que estas aves provocan.

Por eso, debido a los reiterados reclamos de los productores, el gobierno de la provincia de Río Negro autorizó la acción de voltear los nidos como primera medida para luchar contra su reproducción irrestricta de las cotorras.

La provincia de Río Negro resolvió aprobar el manejo y control de la cotorra común a través de la utilización de distintas herramientas, como lo pueden ser medios auditivos con sonidos de rapaces de la zona, medios visuales como siluetas de aves rapaces de la zona, cintas o redes anti-pájaros y volteo de nidos en épocas no reproductivas como otoño-invierno.

De los cables a los feedlot: los loros tienen a maltraer a los ganaderos en Valle Medio

Las bandadas de loros barranqueros crecen en Valle Medio y son un problema para los ganaderos. No sólo dañan el cableado eléctrico y generan cortes de luz en la ciudades. Los lamentos vienen también desde los campos porque se instalan en los engordes a corral, atraídos por el alimento. Allí comen los granos que caen de los silos o los que quedan en las bostas.

Los ruralistas ya no saben qué hacer para espantarlos, pero advierten que no buscan soluciones drásticas ni un enfrentamiento con los sectores ambientalistas. “Son una plaga inmanejable”, dijo tajante Héctor Tolosa, un productor que tiene un engorde en Luis Beltrán y “padece” la visita de estas aves migratorias.

El ex presidente de la Sociedad Rural y actual secretario de Producción de Choele, Gabriel Jelén, describió el problema. “No sólo están en los engordes a corral, van por donde los animales andan comiendo”. Dijo que con el crecimiento de los feedlot, la situación se agravó. Hoy hay registrados 30 establecimientos de engordes en la zona.

Las bandadas de loros hacen equilibrio y el ruido es ensordecedor en los cables eléctricos, que pancean al costado de las rutas.

En la zona del Colegio Salesiano de Beltrán y el parque industrial llegan al millar. Cuando amanece, vuelan desde los cables para comer de los engordes y maizales cercanos. El movimiento que generan al salir todos a la vez hace que los cables se choquen y originan los cortes de luz en las localidades.

Un grupo de pescadores que visitaron un campo en Pichi Mahuida, a 80 kilómetros de Choele y en dirección a Río Colorado yendo por Ruta 22, contaron que “hay miles” y están todo el día. “Los dueños de los campos se quieren matar, les picotean todo”, contó uno de ellos. Y añadió que se acercan por el forraje para el ganado. “Nosotros vimos como se alimentaban de la bosta del ganado, con granos de maíz sin digerir”, describió.

Sin un plan de acción

El problema es de difícil solución, ya que aún no hay un plan de manejo en la provincia y el loro barranquero es una especie protegida en la Argentina. Está catalogada como “amenazada”, ya que la población se redujo drásticamente a nivel mundial en los últimos años.

Los ganaderos se lamentan porque los loros dañan las instalaciones eléctricas en las casas de los campos con sus garras y picos, los paneles solares y algunos productores instalaron boyeros eléctricos para evitar que coman de los silos.

Cuando vuelan todos juntos, los cables «aplauden» y suelen generarse cortes
de luz (Foto: Jorge Tanos)

Los dueños de los engordes no saben cómo espantarlos. Desde la secretaría de Ambiente de Río Negro se indicó a este diario que no tienen “ningún estudio” que indique un aumento de población de esa especie en Valle Medio, ni hayan recibido denuncias de sectores afectados por su presencia. “Tampoco nos llegó ninguna denuncia, por eso no actuamos”, explicaron. Sí reconocieron que los feedlot son lugares donde las aves buscan alimento.

Las quejas por los cortes de luz tienen a maltraer a las cuadrillas de Edersa y muchos vecinos presentaron denuncias por daños en equipos electrónicos.

Al problema se añade la sobrepoblación de palomas, que también llegan atraídas por los granos disponibles en los silos.

“Entre los ganaderos venimos charlando del tema loros, pero no hay solución sencilla ni mágica para resolverlo”, indicó Jelen. Dijo que deben actuar con criterio porque si se enfocan más en el control “surge el conflicto con los protectores de animales”. De todos modos, sostuvo que si bien los loros generan daños materiales y hay quejas, “se puede tolerar su presencia”.

Río Negro reveló hace poco todas las obras que realizó Edersa en las redes eléctricas para reparar el daño que originan los loros. La inversión rondó los 4.000.000 de epsos.

Gastón Capra, veterinario de Luis Beltrán, explicó que la migración de estas aves hacia el Valle Medio se debe al crecimiento de las plantaciones de maíz y a los feedlots.

“Los productores de las chacras cerca del Colegio Salesiano se quejan porque destruyen las plantaciones de maíz, les pelan todo” , indicó.

Los barranqueros se instalan en la zona en un plazo determinado: llegan con la floración del maíz, a fines de febrero, y se espera que partan en julio, con las heladas intensas, pero este año se quedaron.

«No se espantan ni cuando nos acercamos»

“Son una plaga inmanejable”, dice Héctor Tolosa, que tiene un engorde de animales en la ruta de ingreso a Luis Beltrán. Dice que los loros barranqueros “nos hacen un desastre” y que el tema es “incontrolable” desde hace dos años, cuando se multiplicó la población en la zona.

Bajan al maíz, comen los brotes de los árboles, nos picotean y pelan los cables de las alarmas y de las luces que usamos en los corrales para cubrirnos del abigeato”, explicó el productor.

De acuerdo al testimonio que brindó ante una consulta telefónica de este diario, son tantos los loros que se paran entre los postes de luz que conectan a las chacras que “si no es por el peso, los cables se cortan porque los picotean todos”, contó. “Cada dos por tres saltan los fusibles”, se quedan sin luz y deben llamar a la cuadrilla de Edersa. “Es hora de que Edersa haga algo más serio”, reclamó Tolosa. “Nosotros, por ahora, cubrimos los cables con mangueras para permitir que sigan funcionando las alarmas”.

Cuando se le preguntó si se podía estimar el daño que genera al sector ganadero, dijo que “hay miles y miles de loros en los maizales de la zona y en los silos de los encierros”.

Dijo que el ruido en su engorde “es insoportable, permanente y hasta las pobres vacas se ponen molestas. Los loros no se espantan ni cuando alguien se acerca”, concluyó.


Secaderos, una opción para atenuar el daño

El secretario de Ganadería de Río Negro, Tabaré Bassi, indicó que no tienen información o reclamos documentadas sobre el daño que producen los loros barranqueros en los engordes de ganado y en las plantaciones de maíz o girasol en la provincia.

Explicó que en las zonas donde se dan esos cultivos, y en particular en Valle Medio, el problema es que se cosecha tarde, en junio, julio y agosto. “Hay que esperar a que el grano tenga la humedad óptima, y en ese tiempo los loros pueden hacer algún daño”, afectando así el futuro alimento del ganado.

El funcionario insistió en que no tienen números para cuantificar el tamaño de las pérdidas en la producción, pero sí evalúan dos vías posible para atenuar los daños que producen los loros:
– Instalar una planta de secado de cereales que permita adelantar la cosecha del maíz, a riesgo de que no se llegue a la humedad óptima de cosecha. Luego, ya en el depósito, secar el grano para entregarlo a los productores y así poder liberar mucho antes los lotes para que no queden expuestos a los daños que ocasionan las bandadas.
– Fomentar la práctica de ensilado, mediante el cortapicado de la planta de maíz. Con ello se puede hacer una reserva forrajera y evitar que el grano quede a disposición de los loros.

En localidades del sur bonaerense, cercanas a Bahía Blanca, varias ciudades sufrieron la presencia de grandes bandadas de loros barranqueros.

Los municipios de Villarino, Ascasubi y Buratovich, pidieron ayuda a especialistas para desplazarlos.

El desmonte que origina la soja fue la causa de la invasión en esas zonas urbanizadas.

La amenaza de las cotorras argentinas

La Cotorra Argentina está introducida en alrededor de 20 países del mundo, incluyendo Inglaterra, Estados Unidos, Israel e Islas Canarias.

Las aves de esta especie son sumamente inteligentes y forman complejos grupos sociales. Tanto es así que son los únicos loros que construyen sus propios nidos utilizando ramas y muchos de estos son grupales.

El investigador advirtió que durante el proyecto se obtuvo evidencia de que estas aves pueden ser un riesgo para la salud de las personas.

“Algunas cotorras, resultaron positivas a salmonela, la bacteria escherichia coli, y otros parásitos y protozoos, que pueden afectar la salud de la gente a través de varias vías”, afirmó un especialista.

No solo el contagio con estos agentes resulta riesgoso. La Cotorra Argentina, suele construir grandes estructuras con ramas, que en su interior contienen hasta 20 nidos distintos. Estos nidos comunitarios pueden llegar a pesar hasta 40 kilos y ubicarse a 15 metros de altura, por lo que una caída representa un riesgo importante para la población.

“Todo ese impacto lo estamos analizando no sólo a nivel de especie y patógeno, sino que estamos haciendo muestreos dentro de Santiago, y estamos relacionando el lugar de la muestra con lo que estamos encontrando. Hay comunas que tienen más cargo de parásito que otras, o más cargas de patógenos y estamos haciendo los análisis para establecer cuáles son las causas”, agregó el especialista.

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