Pronostican un verano crítico por los incendios de campos en Río Negro y La Pampa

En gran parte del territorio nacional, incluyendo La Pampa, los pronósticos de un verano seco y caluroso incrementan los riesgos de incendios forestales y promueven distintas medidas de prevención. En nuestro país, la temporada ígnea suele comenzar durante la primavera en Córdoba, donde agosto, septiembre y octubre resultan los meses más críticos.
Recientes incendios en Intiyaco y San Clemente (Calamuchita) demandaron la intervención de 200 bomberos y cuatro aviones hidrantes que lucharon varios días para evitar que las llamas alcanzaran zonas pobladas. El clima, con temperaturas superiores a los 33 grados y fuertes vientos, resultó el principal favorecedor de su propagación, y los especialistas vaticinan «una temporada infernal».
Mientras tanto, las autoridades de Río Negro celebraron en la semana una cumbre para evaluar la emergencia hídrica y posibles incendios forestales, producto de menores precipitaciones y temperaturas por encima de la media. En Bariloche se reunieron los referentes de la Subsecretaría de Protección Civil, Parques Nacionales, el Servicio Nacional de Manejo del Fuego, la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC) y el INTA.
«El oeste de Río Negro es la zona con mayor déficit hídrico y después de un invierno con poca nieve, la vegetación no llega a absorber suficiente humedad para el verano» explicó Alberto Seufferheld, director del Servicio Nacional de Manejo del Fuego. En un informe difundido por la agencia Télam el funcionario agregó que el verano pasado hubo «récords de temperatura en El Bolsón, mientras lugares como Aluminé y Pehuenia llegaron a los 41 grados» y vaticinó que este año «nuevamente habrá temperaturas por encima de lo normal y pocas precipitaciones».

La Pampa se prepara.
También en nuestra provincia los especialistas se preparan para una temporada crítica. «Todavía no sabemos las condiciones que podríamos enfrentar, pero es probable que resulte una temporada seca y con altas temperaturas» explicó Luis Clara, titular de Defensa Civil. Recordó que «en 2016 y 2017 tuvimos temporadas muy malas, con inundaciones e incendios que quemaron más de dos millones de hectáreas (1,3 millón y 860 mil)», pero que esos índices bajaron en los tres años siguientes. «La superficie quemada en 2018 alcanzó 163 mil hectáreas, en 2019 apenas 44 mil y en 2020-2021 unas 105 mil, de las cuales solamente un 10 por ciento fue de bosques».
Esta semana, el servicio provincial completó «un relevamiento de todas las picadas existentes en la provincia, destinado a controlar su estado y condiciones». Fue un metódico proceso que comprendió «una recorrida de más de 3.300 kilómetros» a través de los campos pampeanos. Ese trabajo «permitió observar zonas muy empastadas y otras que no tienen casi pasto, de modo que todo dependerá del nivel de lluvias de primavera», agregó.
Según Clara, si bien las restricciones «impidieron continuar el proceso de reuniones regulares en los pueblos con productores, el INTA y los grupos CREA», durante la pandemia «continuaron los trabajos en las picadas, tanto públicas como privadas, aunque con intensidad más baja y menos salidas al campo».

Comunicación.
La temporada de incendios en La Pampa comienza «el primero de noviembre y dos semanas después se habilitan las bases de El Durazno, Chacharramendi y Cuchillo Co». También reveló que durante 2019 pusieron en funcionamiento «grupos de whatsapp y Telegram con los productores, donde comunicamos las alertas de incendio: cuando observan una columna de humo avisan inmediatamente, y así evitamos la saturación de los teléfonos y accedemos a la información antes de que lleguen las imágenes satelitales».
Según Clara, en los distintos cuarteles de bomberos «hay más de 100 bomberos capacitados y con equipamiento para combatir incendios», además del personal del plan provincial de manejo del fuego, integrado por «nueve cuadrillas humanas y diez camionetas» (cuatro Toyota Hilux, cuatro Chevrolet S10 y dos Ford Ranger), además de otra veintena de vehículos que incluyen autobombas y camiones.

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