En Valle Medio: «Estudio jurídico callejero», para ayudar a mujeres por violencia y cuota alimentaria

Transitaba la tarde, estaban tomando unos mates en el barrio Mansilla y miró por la ventana al patio gigante de los edificios de color marrón gastado. La abogada Ornella Antonelli de Choele Choel y sus amigas, hablaron de lo importante que sería brindar asesoramiento gratuito a las mujeres con problemas de cuotas de alimentos o de violencia de género. Lo imaginaron y en horas pusieron a andar un Estudio Jurídico Callejero para ayudar.

“Lo que más me gusta de mi carrera es asesorar, escuchar a otras mujeres que tienen necesidades como las mías, porque yo también soy mamá y tuve que iniciar mi trámite de cuota alimentaria”, dice Ornella y recuerda ese día que, con sus amigas, se pusieron a ver qué necesitaban para concretarlo.

Dos sillas, una mesa, una bandera, parecía que eran el material suficiente. Pensaron el día, creyeron que el próximo jueves estaba bien, solo faltaban dos días para eso, así que le escribió a un chico que hace ploteos y de inmediato imprimió una bandera que reza: “Estudio Jurídico Callejero”. Ornella Antonelli, abogada.

Entre más de 500 personas no cumplen con la cuota alimentaria, solo el 1,5% son mujeres, el resto, 98,5%, son hombres.

Escribieron en redes sociales y el jueves pusieron la mesa en la Entrada 22 de «los departamentos» del pueblo. No sabían cuántas personas irían. Ornella analizaba que tampoco se podía ausentar de su casa tanto tiempo, ya que tiene una bebé que toma teta y se quedaría con los abuelos.

La joven abogada se sentó, sus dos amigas fueron recibiendo a las mujeres que llegaban, para organizar. En un instante había 18 mamás esperando.

“Es mucho porque es personalizado. Cada una me contó su situación, que es diferente. Algunas tienen el trámite iniciado, otras lo comienzan de cero. Otras, ni siquiera saben dónde queda Defensoría Oficial”, dice Antonelli.

Así lo anunciaba en redes sociales

En el primer encuentro Ornella se asombró de que muchas mujeres no sabían lo que era un botón antipánico, cuando ya tenían las denuncias hechas. No sabían que con su defensor oficial podían solicitarlo, para sentirse más seguras que con la sola medida cautelar de prohibición de acercamiento que en los pueblos chicos es difícil de cumplir.

“El botón es una medida efectiva. La policía te ubica de manera rápida si estás en peligro. Vi que no conocen que dentro de la Ley 3040, como existe la medida cautelar de prohibición de acercamiento, también está la medida cautelar de cuota alimentaria provisoria. Muchas no lo saben, los defensores no se lo informan, pero es muy importante. Si bien es provisorio, es algo inmediato, no tiene que estar dos años boyando en la justicia”, contó con seguridad.

Según el último Registro de Deudores Alimentarios (Redam) de Río Negro, en la provincia más de 500 personas no cumplen con la cuota alimentaria. Solo el 1,5% son mujeres, el resto, 98,5%, son hombres. Por otra parte, en las charlas, la abogada descubrió que, a veces, muchas mujeres después de ser víctimas de violencia prefieren paz y no iniciar un proceso con el progenitor, por miedo a tener que verlo.

“No tienen que encontrarlo, porque se lo cita por separado al denunciado. Lo que les explico, es que no es una ayuda, ni de onda, si no una obligación que tiene. La cuota la tienen que pedir igual”, relata Antonelli.

El incumplimiento del pago de la cuota alimentaria es una de las formas que adquiere la violencia económica de género.

Ornella creció en Choele Choel y hace algunos años se fue a La Plata para estudiar abogacía. Se recibió en la ciudad de las diagonales y decidió volver a su pueblo para ejercer su carrera con compromiso firme en las causas que la atraviesan como mujer.

Si bien la idea inicial era hacerlo en distintos barrios de Choele, ir adonde las invitaran y donde tengan un lugar en el que ella se pueda sentar, todo se modificó de ese primer día.

“Me invitaron del área de género de Coronel Belisle, de Chimpay, de Darwin, me invitaron a Maquinchao, Sierra Colorada. Me cuesta llegar a los lugares más alejados por mi hija, si no iría. Mi secretaria me dice ‘nos vamos en la casilla’, porque yo tengo una. Será cuestión de organizar”, dice con entusiasmo.

En las bardas, en Choele, va a ser el próximo lugar, pero lo van a hacer en la biblioteca, porque vieron que, al aire libre, algunos hombres pasaban, miraban. Se dieron cuenta que tratar violencia al aire libre, no era el mejor plan, así que, en lo posible, buscarán lugares cerrados.

El patrocinio especializado garantiza que se amortigüe la violencia institucional que sufren las mujeres.

Como hay tanta demanda, es ella sola y no le da el cuerpo, lo que hacen es dar diez turnos. La demanda supera todo lo que imaginó. En Belisle pusieron los turnos a disposición y en una hora se agotaron. En su estudio particular, en el que trabaja, muchas veces atiende a mujeres que llegan a buscar asesoría legal paga, aún sin recursos.

“Cuando le das el turno no sabes que hace, o de qué se trata. Pero cuando me pongo a charlar, a veces me cuentan ‘yo vendí rosquitas para pagar, porque mi abogado oficial no me contesta, y estoy hace seis meses esperando’. No hay respuesta, les dicen no hay turno, venga en dos semanas y los alimentos son ya, no en dos meses”, concluye Ornella.

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